Tití es inventarte goles que nadie imagina. Tití es tener la zancada más ágil y elegante de la historia del fútbol. Es hacer olvidar en una temporada a la pareja de delanteros (Wright y Anelka) más eficaz en décadas en Highbury. Tití es pegarle con el interior al palo largo. Tití es nacer en una banlieue parisina, cruzar el Canal de la Mancha y ser el Rey de Francia y el dueño de Londres. Tití es reventar una Copa de Europa con un grupo de niños. Tití es callar al Bernabéu. Tití es tener fuerzas para dejar en el suelo a Puyol una y otra vez en una final de Champions. Tití es la estatua de bronce que parece deslizarse celebrando un gol eterno. Tití es dejar Highbury pequeño. Tití es bailar en la linea de fuera de juego, recibir el balón y, como si tuvieras 24 años, colocarla con el interior al palo largo para ayudar al equipo de tu vida. Tití es dejar pequeño un estadio de sesenta mil gargantas marcando un solo gol con 34 tacos. Thierry Henry es el Arsenal F. C.
"¡Más vale morirse así, hermano! Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo esa, hermano! Yo elijo esa" - Roberto Fontanarrosa, Cuento de 19 de diciembre de 1971.
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viernes, 13 de enero de 2012
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