viernes, 16 de noviembre de 2012

Barcelonista eres tú




Podría repasar mi vida recordando los momentos en los que vi jugar al Barsa. Desde emular vaselinas de Romario con pelotas de plástico hasta recordar mis primeras rajadas contra la madre de Mourinho mientras él se pelaba las rodillas en el Estadi o perder la compostura el día del 2-6. Ser del Barsa, y más concretamente de fuera de Cataluña, no ha sido nunca fácil. Los anuncios victimistas del Atleti nos dan la risa floja a los que durante años hemos luchado por defender a capa y espada al Barcelona de Van Gaal ante fanáticos de Zidane o Raúl. Al fan de Raúl lo miraba uno como alucinado. Nunca sabías por dónde te iba a salir.

Ahora ser del Barcelona se vuelve a tornar difícil. Justo cuando mirábamos por encima del hombro tanto a madridistas en horas bajas como a los tránsfugas que salen de las piedras con camisetas del Málaga. Parece que con la marcha de Guardiola se hayan destapado las vergüenzas del barcelonismo y nos vayan a poner a todos en nuestro sitio, dónde en el fondo nunca hemos estado tan mal. El entorno ha pasado de estar guardiolizado a politizado y a nadie se le ha preguntado lo que piensa, como si se diese por hecho que todos queremos autoafirmarnos, y si es políticamente mejor. Los periodistas afines se prestan aburridos y poco ocurrentes, como si los catastrofismos agudizasen el ingenio y a los culés de pro no nos quedase más que leer a Jabois si no queremos que se nos repitan los pucheros del Perarnau. Y a los (escasos) figuras que lucen nuestros enemigos no está bien visto que los admiremos por si nos gustasen por encima de nuestras posibilidades, que eso es muy español y no está el patio como para orgullos patrios.

Si no teníamos ya lo nuestro, ahora resulta que nos han metido al enemigo en casa. Los barcelonistas de provincias, que somos todos ya que no sabemos si la capital está en Ámsterdam, Rosario, Santpedor o Berna; tenemos que lidiar con los de dentro de Cataluña, que lo quieren todo para ellos y encima no lo terminan de calibrar bién. A mi, personalmente, me declararon oficialmente la guerra el día que pise por primera vez el Estadi. Cuando un señor regordete sentado a mi derecha (ya se sabe que los usurpadores sin tapujos ni vergüenzas se sientan siempre a la derecha y éste era usurpador de ilusiones) me preguntaba intrigado, entre goles de Messi, por qué era yo del Barça. Lanzando la pregunta con ese tono de inocencia del que pregunta algo con malicia pero aparenta buscar alguna respuesta lógica a una situación kafkiana. Como si yo, en vez de ser de Málaga, fuese de Katmandú. En ese momento me dieron ganas de saltarle los dientes con el DNI de mi abuela, que es de Puigcerda. Suerte que estas cosas superan a barcelonistas neutros, no a los que nos hemos curtido entre raulistas, que nos sobra temple.  

Y es que con gente como nosotros no pueden ni todas las señeras del mundo. Esas cosas nos preocupan lo justo. Tenemos tan interiorizado nuestro ADN que en esas infames tardes de resaca destilamos alcohol y nos dicen que olemos a antimadridismo, ya que venimos rezumándolo desde el quinto copazo. El otro día, recién levantado, me pareció entrever en los restos de vomitera del zapato algo parecido a la cara de Ozil, como el que va a Bélmez y se pone a mirar manchas. Yo ya no sabía si meter los zapatos a la lavadora o llamar a los de Cuarto Milenio, y es que los demonios es lo que tienen, que hay que echarlos con todo. Dicho esto, alguien debería exigir a los que usufructan el barcelonismo como simple herramienta chantajista política que los exabruptos secesionistas que utilizan plataformas tan potentes como un clásico se coreasen a pleno pulmón, simbolismo mediante, no sólo unos pocos segundos desde el minuto 17 y 14 segundos, que eso lo hace cualquiera; sino desgañitarse durante 17 minutos y 14 segundos. Conociéndoles, se iban a convertir todos en chulapos con tal de ahorrarse la pela de la factura del logopeda, que esto de la independencia les va a salir caro hasta reivindicarla.

El día que me muera, supongo veré pasar en un segundo todos los momentos de mi vida en los que estuve viendo al barsa, que son unos cuantos. Llegará un momento en el que aparezca ante mí el regordete usurpador para joderme hasta los instantes finales, en ese preciso momento de lo único que me entrarán ganas será de irme al Estadi y pegarle un paraguazo a él y al árbitro de turno en sus dos apellidos. A ver si así nos ajustan las cuentas del cochinillo y se van a gritarle independencia al pescadero de la boquería. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Paradoja Barça. Paradigma Messi.


Paradoja es empezar la Champions con la misma funesta representación ante un rival de mismo pero descafeinado perfil con un semestre de reflexión tras el desastre. El esperpéntico acto de anoche evidenció importantes carencias en un equipo que reveló no haber aprendido de los fallos cometidos en primavera.


La infame pasada temporada de Piqué; la capital baja de Abidal (resaltado por Cruyff como el único irremplazable junto a Messi), y la negativa inercia de un crepuscular Puyol no impidieron que, paradójicamente, el inoperante Director Deportivo de la entidad, Andoni Zubizarreta, reforzase dos años seguidos el ya superpoblado centro del campo culé, dejando la retaguardia a merced de los desaciertos de los mediocentros. Los dos errores de un Mascherano excelente en todo excepto las transiciones defensivas (quimera culé) que costaron dos títulos (Copa de Europa y Supercopa de España) no amilanaron al nuevo técnico a la hora de juntarlo con otro mediocentro que nunca se había desempeñado en ese posición. La argucia de Emery, la velocidad de Emenike y la superlativa capacidad de contragolpe del Spartak, fusilaron al Barcelona en dos suspiros. Paradójico resulta que el nuevo míster alardease (puyazo al Madrid mediante) de cantenaros tras marginar a Bartra (el único defensa en el banquillo) por un recién llegado reubicado.

Los problemas de transición defensiva tampoco parecen haber sido solucionados (véase los dos goles) y el perfecto manual de ataque posicional de antaño ha variado hasta convertirse en un lisonjero devenir de pases sin intención. Los cambios de juego y controles orientados al primer toque se han perdido en unos Pedro y Tello que, aunque están en buena forma, no desbordan hacia el centro obligando las coberturas de los centrales rivales para liberar a los laterales en sus desdobles y a un Messi más rodeado que nunca. Bién es cierto que no cuenta el Barsa, lesionado Iniesta, con ningún jugador (mortal) que rompa líneas, pero este es un trabajo más de pizarra que de capacidad personal.

El capítulo de las particularidades cuenta con luces y sombras. El cariacontecido Cesc no encuentra la luz al final del túnel. Villa, aun regresando de una lesión, no mejora su escaso trabajo colectivo, ayer volvió a hacer otro absurdo pase de 40 metros hacia atrás como en Anoeta  (minuto 3:10) que casi cuesta el empate. Esperanzadores son los casos de Xavi y Thiago. Excelentes en la creación, están llamados a compartir parcela. 

El extraño buen hacer resultadista del club (el mejor arranque de la historia) esta maquillando peligrosamente una profunda crisis de juego. Las estadísticas manifiestan que el Barcelona casi dobla el coeficiente de número de goles encajados por partido (del 0,78 del guardiolismo al 1,28 de estos inicios).

Errores que por otra parte, se subsanan con la presencia de Messi. Jugando andando: el paradigma de la excelencia.

P.D. Paradoja también resultan los gritos a favor de la independencia de la gradería. Ecos de la reciente fiebre independentista actual nunca escuchados en el Estadi. A un Barsa que se sabe lo que es hoy día por su universalidad debería preocuparle (que lo hace visto las recientes absurdas encuestas) el buen manejo de ésta que hace su eterno rival. Un Real Madrid que comprendió mejor que nadie que para ser grande tienen que ser muchos. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Generales aturdidos


Tras los aparentemente inocuos dibujos de los entrenadores en el exordio de las alineaciones, un Madrid con más músculo que talento se lanzó a la caza de un City demasiado fiel a las costumbres de su medroso entrenador. La batalla del trivote madridista contra el doble pivote + 1 mancunian dejaba a Yayá Touré demasiado sólo en la elaboración y el toque de los medios. Acorralado el City, las embestidas del Madrid siempre topaban con la inoperancia de Higuaín o la mano salvadora de Hart.


Demasiado sólo Tévez, la salida de un ovacionado Silva por Dzeko corrigió el desamparo sufrido por el Apache. La entrada de Ozil y Benzema aventuraba finura, creatividad y orden en el ataque estático. El partido pedía goles a gritos y el primer golpe, contra todo pronóstico para los que no conozcan al equipo de Manchester, lo asestaron los blues gracias a una cabalgada de Touré. Si bién en su asistencia a Dzeko el Bernabéu se le quedó pequeño, lo mismo le pasó con la portería cuando pudo sentenciar el partido con el segundo gol en una ocasión que mandó al lateral de la red. En Champions, y más aún en Chamartín, la indulgencia es un juego traicionero. Marcelo y la fortuna, o el muslo de Javi García, desviaron el gol hacia la escuadra visitante. El intercambio de golpes continuó con los goles de Kolarov, otra fatídica acción a balón parado, la quimera madridista; y un reivindicativo Benzema que puso al Bernabéu en pie. El gol de Cristiano, al filo del descuento, sentenció la partida para deleite del público.

Vibrante y emocionante choque que despierta dispares lecturas. Lo inconmesurable del City como rival visitante puede florecer precipitados frenesís en el seno madridista. Partidos locos y apasionantes que borbotean emociones sin espacio para la reflexión. El monocorde planteamiento de Mourinho desnuda carencias en la creación y excesivas prisas que resultarán peligrosas contra rivales con más iniciativa. La catarsis personal del General Manager le otorga una provisional calma tras la sedición del madridismo este mes de desgracias y tempranas ligas “quasi” perdidas. Pero esta cadencia de vaivenes es un hábitat donde el madridista, que pasa del derrotismo a la exaltación absoluta en segundos, se encuentra muy cómodo.

Y ésto sólo era el primer partido.


domingo, 1 de julio de 2012

La final de Pirlo


La Eurocopa toca a su fin. Esta tarde se volverán a ver las caras España e Italia en un escenario repleto de segundas oportunidades, porque el fútbol siempre te da la revancha.



España buscará ganar por fin a una Italia con la que nunca ha podido. Los fantasmas de USA 94’ desaparecieron hace cuatro años, pero no está de más recordar que fue en una tanda y no en el tiempo reglamentario donde se evaporaron quién sabe si temporalmente. El objetivo no es desdeñable: ser la primera selección en ganar consecutivamente tres grandes torneos de selecciones.

Por otra parte, una Italia con nada que perder viene con la vitola de mejor equipo del campeonato, méritos que no se circunscriben al mejor mediocentro del mundo: Pirlo. Semejante cambio de cara no conoce precedentes y mucho menos en un país que atesora cuatro mundiales abonado al catennaccio. Italia juega bién, controla, temporiza y gana. Se organiza en torno al excelso centrocampista juventino pero no todas las responsabilidades recaen sobre él.

La acendrada selección transalpina se lava las manos y depara en la roja el cartel de favorito, así es como se sienten cómodos. Un cartel que a una Selección española con más nombre y experiencia que juego tampoco le incomoda, pero que fuera del presunto buenismo nacional que invade los medios levanta escepticismo. La roja no convence, es más: no juega bién. Practica un catennaccio maquillado de posesión cuyo término, bastante acertado por cierto, responde al nombre de tiquinnaccio. Una prostitución del juego de posesión germinado en Barcelona y una parafilia de su concepto. España se guarda la pelota con posesiones estériles mientras es incapaz de generar ocasiones. Pero no todo son deméritos en este tipo de juego que practica la roja, España sólo ha encajado un gol en todo el torneo (paradójicamente contra Italia en una jugada de manual desde el eje de la zaga), el problema es que no se acerca a la portería contraria.

El último partido de esta Eurocopa de Ucrania, Polonia y Pirlo aguarda un choque parejo con selecciones cuyo juego discurre por cauces aparentemente afines pero con matices dispares. El historial de España en estos encuentros no invita a esperar un partido trepidante y vistoso. Pero no hemos de olvidar que ahora, los que siempre ganan, somos nosotros.  

sábado, 16 de junio de 2012

Gracias Pep




El método de Guardiola no se entiende sin su pasado como jugador, el aprendizaje al lado de un maestro genial como Johan Cruyff, su rol de organizador de un equipo revolucionario como el Dream Team, la salida hacia un fútbol distinto, táctico y complicado como el italiano y los suplicios tras la acusación por dopaje. Tampoco sin su preparación y el camino recorrido para ser entrenador. Los viajes y las largas conversaciones con Sacchi, Menotti y Bielsa como experiencias muy marcadas.

Tras llegar sin mucho ruido. A su clarividencia no le faltó tino al pedir que nos abrochásemos el cinturón. El cuatro nos ha regalado los mejores años a los aficionados de un club demasiado acostumbrados a los vaivenes, no así a las salidas de ruta porque siempre mantuvimos el camino. Ese camino que Guardiola trazó a base de recuperar huellas perdidas. Guardiola nos ha convertido en unos “gourmets”. Nos ha malacostumbrado durante tanto tiempo a la excelencia que nos sentimos fanatizados hasta tal punto de desvirtualizar las profanas representaciones futbolísticas que se alejan mínimamente del sacro rito que ofician los nuestros. Creando un engranaje de precisión maquinal y disfrutando, para su propio deleite, de jugadas que el ahora maestro imaginó en horas muertas de despacho. Mientras unos le acusaban de falsa modestia, otros nos vanagloriábamos de haber convertido lo predecible en imparable. Cuatro años donde no ha habido un sólo partido en el que cualquier rival nos haya quitado el balón.

Semejantes obras de arte dependen también de la calidad y ambición de ayudantes y aprendices y por ahí Guardiola veía que la mesa podría quedarse coja. Paradójicamente renuncia tras acusar lo que veía temiendo de los jugadores, la falta de ambición. Sabedor de que el tiempo de los genios no es eterno, Guardiola ha preferido terminar ahora para escapar de los delirios de un tiempo que suele hacer estragos con el talento. Antes de que la perfección deje paso al barroquismo, Guardiola ha salido por la puerta al mínimo brote manierista. La última alineación en el último clásico del Estadi delata extraños experimentos que se alejan del método al que nos tenía acostumbrados. El sueño de la razón produce monstruos y Pep ha preferido irse al primer indicio de fatiga.

Asumida la realidad, todos esperamos con ganas a que Tito pueda asumir la dirección de la mejor orquesta sin resentirse por el peso de una batuta que ha hecho historia. Estamos como locos por no quitarnos el cinturón mientras podamos disfrutar con la pelota como hemos hecho hasta ahora. El tiempo dirá si la realidad es tozuda, a priori el nuevo capitán parece el más idóneo para capear el temporal que se avecina con las aguas revueltas de un entorno feo y agresivo que nunca se fue y rivales cuyo dedo acusador se muestra con dispares sutilezas, pero inconscientemente conviviremos con la sensación de que no volveremos a ver nada igual que este “equipo de autor”, el último y quizá mejor equipo que hayamos visto en nuestra vida.

Gracias Pep.

jueves, 19 de abril de 2012

La Champions es otra cosa

Tocaba dar la campanada, el do de pecho o un golpe sobre la mesa. La cosa es que tras los partidos de ida de las semifinales de Champions, ni el Barça ni el Madrid supieron competir como exige la competición.

En el campo más maldito para los madridistas. Mourinho sacó a relucir su versión más auténtica, esa que se conforma con un gol fuera de casa y aguantar los embistes del rival. El problema surge cuando el rival tiene a los mejores extremos del mundo, y a tus laterales no les alcanza casi ni para la competición doméstica. Tras un tempranero gol de Ribery en un corner (el suplicio madridista del año) Ozil empató nada más comenzar la segunda parte. Si los primeros minutos de cada tiempo fueron del Madrid, el resto del partido fue una constante teutona. En el descuento, Mario Gómez, tras tres avisos anteriores, reventó la portería de Casillas tras un fallo garrafal de Coentrao que dejaba al Madrid temblando en el último minuto. Justo resultado para un partido donde uno se conformó con muy poco, y el que puso las ganas se llevó su premio.


Anoche, el enésimo duelo Chelsea – Barcelona. El clásico europeo por excelencia de la pasada década. Donde al Barcelona se le volvió a atragantar Stamford Bridge. A diferencia de su archienemigo nacional, el Barsa si que buscó y buscó el gol. No sería por falta de oportunidades (24 tiros a puerta) sino por perdonavidas o mala suerte, queda a juicio de cada cual. El Chelsea, en el único tiro en todo el partido, obtuvo su recompensa por el atento trabajo defensivo y ultraconservador que planteo Di Mateo, amante del Catenaccio. Cierto es que no sólo el Chelsea, sino ningún equipo en el mundo es capaz de jugarle de tú a tú al Barcelona, no iba a ser menos el Chelsea con el perfil de jugadores del que dispone el italiano, por lo que poco hay que reprocharle.

La falta de puntería habría que buscarla donde el Barcelona desembolsó casi 90 millones de euros este verano. Urgencias aparte en la zaga, los 45 kilos que costó saciar el ego de Fágregas y los otros 45 para traer al niño maravilla no fueron suficientes para que entre los dos apuntillasen al Chelsea tras tener 3 y 2 ocasiones cantadas respectivamente. Las de Alexis Sánchez, tras un larguero y un trabajo excepcional de desgaste, más perdonables que las del ex canterano.

Un Fábregas que falló tres ocasiones clarísimas en la primera parte. Si Messi se disfrazó del Lionel argentino que juega con la selección, unos metros retrasado participando en la creación y dando los pases definitivos que Higuaín se encarga de deslucir, ayer Cesc se disfrazó del delantero madridista. Tampoco se trajo para eso, pero con una participación nula en el juego de creación, la escasa velocidad, el parsimonioso y desidioso trote con el que ronda el campo y las infinitas pérdidas de balón uno se pregunta qué fue lo que impidió a Guardiola cambiarlo por Thiago mucho antes de cuando se produjo el cambio. La frescura del 11 del Barcelona evidencia cada día al flamante fichaje veraniego que le robó el 4 por obra y gracia suya pese a tener menos experiencia en el equipo.

Dice Martí Perarnau que no lo dudemos, que Fabregas habla el idioma Barsa. El software de Pep, como el mismo 4 le llama. La realidad es que los que se subieron al carro de Fábregas se han dado cuenta de que al carro le faltan las 4 ruedas.

Con un Xavi desaparecido todo el año, un Iniesta discreto y un Messi excepcional. Anoche se echó de menos al jugador menos dotado de la plantilla, el que más balones pierde y el que menos se asocia. El barcelonismo sabe que Villa, el menos admirado del club, habría aprovechado el momento y estaríamos hablando de otra cosa.


A falta de la vuelta en casa. Ambos equipos lo tienen más o menos difícil aunque sigan como favoritos. Si bien el resultado del Barcelona es más desfavorable y un gol rival haría muchísimo daño, juegan contra un rival muy inferior al que presuntamente encontrarán el gol fácil jugando en casa. El caso del Madrid es distinto. Necesitan nutrirse del oxígeno que les dio el gol del fundido Ozil para encararse con un rival que les tiene cogida la medida. Sus opciones pasan porque unos encuentren la puntería y los otros, el juego. 

viernes, 13 de abril de 2012

¡Raúl selección!


A falta del puntillazo final de la temporada; donde la liga se decidirá seguramente en La Catedral con la visita del equipo del arrebato a los niños de Bielsa y el fin del mundo se avecina, tal y como predijeron los mayas, el 19 de mayo en Munich; sigue sin cerrarse el debate de quién será el nueve de la selección española para la Eurocopa de este verano.

Aparcado temporalmente tras elevar la prensa madridista a Cristiano Ronaldo a los altares por dos goles tras cuatrocientos intentos, la cuestión está lejos de resolverse y, conforme se acerca el momento, no se siembran más que dudas. Los principales candidatos están realizando temporadas irregulares y ninguno parece ganar posiciones respecto a los demás, aunque existen excepciones.

El mejor clasificado en la batalla de goleadores es Llorente. Con la experiencia del mundial y la variante que ofrece su juego se presta quasi imprescindible para la roja. El currículum que ofrece un año de trabajo con el Loco Bielsa no debe pasar desapercibido para que su compañero Muniaín lo acompañe este verano en la convocatoria, pero eso es otra historia. Soldado le persigue de cerca, pero sí que está lejos de ser un jugador importante en partidos decisivos, donde rara vez se descubre. Negredo, que partía como teórico favorito al principio de temporada sigue a la deriva y su exclusión no sería una sorpresa.

Pero la selección necesita talento. Y el talento se encuentra fuera. Que a Fernando Torres se le haya perdido el gol no quiere decir que no esté jugando bién, cosa que sí está haciendo. Que aparezca en la lista final dependerá de los planes y la confianza del marqués. Pero el imprescindible tampoco se encuentra en Inglaterra.

Y el imprescindible, ahora más que nunca con Villa en fuera de juego, es otro falso nueve. Un nueve con el 7 a la espalda que tiene más talento que todos los demás candidatos juntos. La fascinación mediática por los goles de “cucchiaio” y las pisadas de fútbol sala no le deben restar protagonismo al trabajo que hace Raúl en el Schalke. Tras llevar él sólo al equipo a semifinales de Champions la pasada temporada cual Maradona rondando el Vesubio, todo Bilbao ha tenido que arrimar el hombro para echarle de la UEFA, dónde casi clasifica el equipo él sólo contra el equipazo de San Mamés.


Sin ser un diez en nada, siendo un ocho en todo. Tras los últimos años parasitando una alineación como la del Madrid y luciendo mucho menos que otros delanteros como Villa, Eto’o o Forlán que le comían el terreno en los campos nacionales, ganándose el aplauso fácil y controlando un vestuario por el que desfilaban entrenadores y delanteros de clase mundial al ritmo que marcaba el siete, Raúl ha tenido que emigrar para crecer como futbolista. Con el trabajo de siempre, las ganas como nunca y el talento por las nubes, Raúl es un genio. Y los genios tienen que estar en la selección.

P.D. La causa de José Enrique ya está perdida. Esperemos por el bién de todos no perder también esta.  

jueves, 22 de marzo de 2012

Deja Vùs

No parece entender de psicología como tampoco parece saber de buenas maneras a la vez que se ha vuelto olvidar de jugar al fútbol. Anoche, en Vila-Real, el Madrid se volvió a dejar dos puntos respecto a un Barcelona en su mejor momento de la temporada.

Tiempo lleva jugando el Madrid a nada. Satisfecho del estéril partidazo en el Camp Nou, del que no sacó una clasificación pero sí buenas sensaciones y el miedo en el cuerpo de los aficionados culés; lleva un mes y medio horrible. Los árbitros y la diosa fortuna habían conseguido enderezar a un equipo que se ha visto en más de una con el agua al cuello. Ayer no fue posible. No hubo ayudas (salvo un par de penaltis no pitados) ni árbitros de gelatina, pero sí mal juego.


El poco ejemplar comportamiento del banquillo madridista no entiende de rachas, pero sí el juego de su equipos. Preocupante se le presenta al Madrid el final de temporada. Todo lo contrario que a un Barcelona disparado. Que los directores de periódicos videntes y expertos en Villaratos crean que el traje de perseguidor le sienta mal no quiere decir que sea así. Necesita el Madrid al mejor y más constante Ozil (el único que puso algo de fútbol ayer) y al más regular Benzema. Pero necesita a Di María como el beber si de verdad quiere hacer algo importante en Champions y no dejarse la Liga por el camino. Hablando de juego, el pavor que tiene el entrenador a la creatividad en el centro del campo es equiparable a la falta de ritmo de Altintop, siempre tarde, incluso en la falta del gol amarillo. con Sahin en fuera de juego y Granero enquistado en los minutos de la basura, el trivote que nunca trajo buenos resultados, ha vuelto para quedarse.

El madrismo podrá ver fantasmas donde quiera, callar a quién ellos no consideren con derecho a opinión (Ozil), llamar "filho de puta" al árbitro por hacer su trabajo y seguir enjuiciando las ruedas de prensa de Guardiola. Ayer, el que todo lo dice por delante (otra vez expulsado) pasó de felicitar a la afición del Betis, el juego del equipo rival, al cuarto árbitro por no ver un penalti y el buen saber de Pepe Mel a decretar el estado de sitio y la ley del silencio. Mal momento para retomar malos hábitos. Suerte que las encuestas en los mismos diarios que financia ese inoperante presidente  no ven atraco hacia el Madrid, como parece que nos quieren hacer ver desde el vestuario. Tan acostumbrados a tener patente de corso que cuando se les pone coto a las salvajadas y las salidas de tono no dan crédito. 

Por otro lado, parece que Pep está encontrando la liga que se le había perdido. Con las indicaciones del mejor Messi de récords, o eso creemos cada semana, el Iniesta tranquilo y temporizador de siempre y los dos extremos como descubrimientos juveniles de esta temporada. Veremos si cambia de estrategia y discurso o sigue por los mismos derroteros. De momento, mal no le está yendo.

PD Enorme Messi. No entiende de crisis del petróleo la gasolina que prende la mecha del ego y la rabia de Pelé y Maradona. Tiempo hace que dejo de jugar partidos para él mismo y menos aún para el tiempo presente. El enano juega partidos eternos, razones que cargan de peso los argumentos que lo alejan cada vez más de los grandes de este deporte. Anteayer superó el record de César como máximo goleador de la historia del Barsa. Lástima que en el club no corran buenos tiempos para sentarse en según qué despachos y el homenaje no estuviese a la altura de tan centenario club y tan eterno jugador.

domingo, 11 de marzo de 2012

Seremos iguales, pero no tanto como vosotros


Al final somos todos iguales, dijo Mourinho ayer. No te equivoques, macarra. Nada más lejos de la realidad que eso, querido Mou. Como dijo George Orwell: algunos animales son más iguales que otros.

En una temporada marcada por los colegiados. El poco tacto del exvicepresidente Godall y la malintencionada prensa de la central lechera, que está con los colmillos más afilados que nunca, hace creer que estamos ante un Barçagate. Pero no hay más que seguir un poquito esta nuestra amada Liga para darnos cuenta de que algo falla. Estas confabulaciones no son del todo firmes y no parece que sus teorías tengan mucho fundamento.


“No hablamos de los árbitros”, dijo Pep en su día. Mal hecho, Guardiola. Era de esperar que, con el viento a favor, no se dijese ni pío. También era lógico, como totalmente lícito, hacerlo mientras te putean, aun siendo extremadamente educado y respetuoso. Suponer que siempre vas a remar en aguas tranquilas, es pecar de inocencia. También de esperar que, como ha sido siempre, los colegiados ayudasen sin escrúpulos a un Madrid que ha perdido los títulos, la hegemonía, la imagen y la credibilidad.

En una temporada de bochornosas actuaciones arbitrales. Donde al Barcelona se le quita más que se le da (Valencia, Getafe, Sporting, etc.) y al Madrid se le da, da y no para de dar (Mallorca, Valencia, Vallecas, Sevilla, etc.); los madridistas recurren al “ah, ¿pero no decían que no hablaban de los arbitros?”. Enredados en la zancadilla que les puso el mismo Pep con su aseveración, el Barcelona no puede, ni realmente ha hecho, levantar la voz más que los madridistas. Porque no somos tan iguales como ellos dicen.

La opinión del vestuario culé no se ha salido todavía por la tangente. Admiten la superiorad y regularidad del equipo blanco en Liga aunque entienden también que los árbitros han influido en varías (más de lo normal) decisiones. Diametralmente opuesta es la postura de los madridistas. Esas listas con el sello del club con trece errores arbitrales. Esos cuartos árbitros que son los peores que han visto en su carrera. Esas confabulaciones mundiales, UNICEF mediante y un largo etcétera. No creo que sea lo mismo.

Que las buenas relaciones con la Federación ayudan –Godall dixit- no hay duda. Pero no creo que esa ayuda vayan más de ignorar sanciones por tirar cabezas de cerdo, dejar jugarse partidos a las 0:05 de la noche, evitar sanciones por negarse a jugar partidos de Copa del Rey y a poder jugar partidos en Pamplona tras llegar tarde más del tiempo permitido de cortesía. Otra cosa muy diferente, es la de tener un Comité arbitral plagado de madridistas y fichar ex-árbitros. O es qué la junta de Laporta no se puede llevar bien con la Federación mientras Mejía Davila (en nómina madridista y colegiado durante 14 años) hace de excelente anfitrión adulando a los colegiados y realizando excursiones por el Bernabéu a la vez que el madridismo celebra los acercamientos de Florentino y Platini. No entiendo nada.


Los que escupen mierda cada vez que hablan de Villaratos y Barçagates son los mismos que han visto al Barcelona levantar 13 títulos de 16 posibles, pueden presumir de estar disfrutando del mejor jugador de la historia del Fútbol y se han comido un 2-6, un 5-0 que será recordado como la mayor humillación jamás vivida y sólo han ganado 1 partido de 10 desde que Mourinho, el hombre de la verdad –y la poca vergüenza- por delante caiga del cielo como el ángel salvador que todavía no ha salvado un pimiento. También han disfrutado como niños cuando, gracias a Xavi, Iniesta y Villa, España ha levantado su único mundial, usufructuando el estilo que la Masía lleva cuarenta años trabajando. No cuela.

Bien haría el Fútbol Club en no volver a abrir la boca. Visto lo de ayer, la dinámica no va a cambiar en esta Liga donde las apariencias y las diferencias engañan. Y viendo los cuadros de la Copa de Europa, no tienen que esperar mucho para que, tras una década de ridículos europeos, se les planten los macarras en la final de Munich. Allí veremos lo iguales que somos todos.

PD 1. Equiparar las formas no ya de los jugadores, sino de Mourinho y Guardiola, es de tener muy poca verguenza. Los valores, la actitud y la educación no sólo están a más de quinientos kilómetros de distancia, están a una distancia sideral. Pero si de algo peca el Fútbol Club, si en algo se equivoca rotundamente, es la política basurocatalanista. tiempo hace desde que los clubes dejaron de ser de las ciudades, con la Ley bosman, los fichajes galácticos y el marketing mundial. Si no, que vendan a Messi, Iniesta, Villa, Thiago Alcántara y demás, que copien el modelo del Athletic de Bilbao y paseen las copas sólo por Cataluña.

PD Lista del Colegiado Nacional de Árbitros.

jueves, 8 de marzo de 2012

El Athletic sueña despierto


Aterrizó el Athletic en Manchester junto con 50000 seguidores, o al menos esa fue la sensación que transmitió la retransmisión, aunque se dijo que eran “sólo 8000”. Liderados por un loco, asaltaron el teatro de los sueños, el campo del Manchester United, a día 8 de marzo de 2012. Una fecha que quedará marcada para la historia.

Ciencuenta años hacía que el Bilbao no pisaba Old Trafford. El mejor escenario posible para el equipo más inglés de nuestra Liga. En esta Europa League con más talento en los cuadros que su hermana mayor de orejas insultantes, el Athletic no le teme a nada, ni a los reyes de Inglaterra. No importaba que Rooney estrenase el marcador porque los niños de Bielsa salieron con el cuchillo entre los dientes. Jugaban en casa, o al menos así lo parecía porque los bilbaínos enmudecieron a los seguidores reds, así que tenían que comerse el mundo. Claros dominadores del centro del campo, el tempo y la dinámica del choque, el golazo de Llorente al borde del descanso nos dejó el marcador en tablas, no así el campo, que los cachorros se encargaron de inclinar a su favor.


Más de lo mismo. Ferguson, el entrenador por excelencia del fútbol mundial, decidió ver los primeros instantes de la segunda compartiendo zona técnica con Bielsa, que no pudo pasearse como acostumbra con tan grata compañía. La premisa en los red devils era clara. Tiempo llevan jugando sin protagonismo, dejando jugar al rival para que Rooney o Giggs inclinen la balanza en un alarde de genialidad. Oficio y más oficio. Sólo en las finales de Champions cambian el guión para suicidarse contra un Barcelona imponente. No tocaba esta noche tampoco cambiarse de traje.

Estajanovista hasta la extenuación, obsesivo y perseverante entre otras muchas cosas, ya saben. Bielsa modela a sus equipos a su imagen y semejanza. El resultado de este Athletic es un derivado del Barcelona. Una oda a la posesión y al toque, a la presión y a la intensidad. No van de chaqué como los pupilos de Pep, pero visten una americana muy pintona. Bielsa comprende, como le hizo entender a Pep, que la clase y la agresividad no son malas compañeras. Con dos pepinazos y mucho talento, el Bilbao metió un miedo en Old Trafford como nadie había conseguido en años. En medio del run run en las gradas, siempre silenciado por el ruido de los vascos, de Marcos anotó el segundo. Old Trafford se caía. Poco después, en un despeje de de Gea, Muniaín cazó el rechaze y reventó por tercera vez la porteria red. Bobby Chartlon no daba crédito. Todo parecía acabar así cuando en una inocente mano dentro del area, el colegiado señaló el penalty. Como era de esperar, Rooney maquilló el resultado para tener una vuelta digna de la función de hoy. Se acabó el partido y reventó el estadio.

Nunca ha tenido el Athletic mejores actores que los de esta temporada. Ni mejor director, claro está. Lejos está en el recuerdo el Athletic de las ligas y campeón de copas. Eran otros tiempos y era otro fútbol. En estos tiempos que vivimos las gabarras no largan amarras con entrenadores como el rubio de Barakaldo ni reventándole el tobillo a Messi o al Maradona de turno. Y para convertir al loco en marinero de agua dulce, el Athletic ha asimilado un cambio de estilo brutal. Encomendados a la mente del sabio de Rosario y al talento de unos chavales que dominan los partidos como a pocos jugadores se les recuerda, deberán prepararse el papel para la proxima función. El escenario no es malo, como en la ida, vuelven a jugar en casa. En San Mamés, la catedral del fútbol. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Lillo, Emery y Harry Redknapp


En el derby del norte de Londres, el Arsenal tenía que resurgir de sus cenizas dando la campanada en casa ante un Tottenham que siempre puede con él en los últimos enfrentamientos directos. Wenger metió la quinta marcha y a Harry Redknapp lo pilló poniéndose el cinturón.

Dice Juanma Lillo, para entendernos un Valdano en versión española que no casposa: “dime con qué mediocentro juegas y te diré qué equipo eres”. Más razón que un santo. Pues bién, Arsene Wenger ordena su equipo alrededor de Alexander Song, que ya tiró del carro él solito para remontarle un partido de Champions al Barcelona la temporada pasada. En el banquillo de enfrente, nuestro amigo Harry: entrenador, periodista, presunto evasor de impuestos y aspirante a domador de leones, ingeniero civil y seleccionador nacional (todo es poco para Harry)  lo hace a través de Scott Parker, que está más pendiente de su flequillo y de que no se le salga la camiseta del elástico del pantalón (por encima de las rodillas siempre) que de que Arteta haga lo que quiera.

Y eso hizo, pese a que en el minuto cuarenta los Spurs ganaban en territorio hostil por dos goles, uno regalado por un penalty inexistente; el Arsenal se quitó de encima los fantasmas que merodean por el Emirates y remontó el partido. La clave: la intensidad. Mientras los jugadores del Tottenham merodeaban por el stadium cual fantasmas sin tener las cosas muy claras, los gunners enfilaron la portería rival desde el minuto uno. Con Wenger todo el rato a pie de campo dando instrucciones y motivando a sus jugadores y nuestro amigo Harry, con esa cara de espabilado tan suya, sentado en el banquillo. Y así, mientras a Harry no le cambiaba el semblante de la cara, aunque apostaría que se iba volviendo más rojo por momentos, al Totenham le empataron antes del término de la primera parte y le cascaron tres chicharros en la segunda (por la gracia de Van Persie, que se quiere llevar la Eurocopa él sólo) y se llevó una manita a casa.

Todo es posible con Redknapp, hasta que Walcott haga dos goles. 

Nuestro entrenador, como otro gran estratega patrio llamado Unay Emery, mostró una vez más su incapacidad al enfrentarse con partidos complicados (algo que le suele pasar también al pretendido Gareth Bale). Con más miedo que los griegos ante una nueva calificación de su deuda por parte de los sociópatas de Standar & Pools. Mucho tendrán que cambiar las cosas si, como se cumplan las aspiraciones de nuestro querido Harry de entrenar también a la fracasada selección inglesa, quiere hacer un buén papel. Porque aunque según el propio Redknapp se vea capacitado para hacer los dos trabajos, desde fuera más bién parece que no es capaz ni de mantener el tipo ante la más nimia adversidad.

            Paradójico. ¿Será Redknapp del Arsenal? Eso explicaría algunas cosas. Este aficionado que se lo encontró -siempre alerta- en un avión cree que si. 

PD En otro orden de cosas. Una nueva lección de fútbol por parte del árbitro inglés. En el segundo gol del Tottenham, tras un piscinazo de Bale, el árbitro parece que lo ve claro y pita penalti. Lo que pasa en Inglaterra: después de pitar se duda, habla con el linea y decide que es penalti pero, aún siendo el portero el último hombre, ni amonesta siquiera al portero y no deja al Arsenal con diez: el partido sigue vivo. Que hubiera pasado en España: “Rafa no me jodas”, expulsión, amarilla por protestar a 2 defensas más y a tomar por culo el partido.

En el minuto 20. 


PD 2. Del Bosque vuelve a dejar fuera de la convocatoria a Jose Enrique. Gracias, señor Marqués. Que tengas la misma suerte que con el Besiktas.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Y qué se merece el United?


Mientras en estas latitudes el personal muestra un humor de perros si no se toma el primer café, que suele ser a las 9 de la mañana; en Inglaterra, tierra de las exquisiteces y las maneras modélicas (además de las dentaduras manieristas) suponemos que pasará lo mismo antes del té. Lástima que la costumbre dicte tomárselo a las cinco en punto. Como el derby ingles por antonomasia se jugó a las dos menos cuarto de la tarde, el país estaba con los nervios a flor de piel.

Fútbol, poco. Morbo, todo el que quisieron. Los mejores realizadores de fútbol del mundo, que son los ingleses sin duda, le dieron a la plebe la carnaza que quería. La batalla de Evra y Luís Suárez. Para entrar en antecedentes: Luisito Suárez venía de una sanción de 8 partidos por llamar “negro” a Evra. Antes de meternos en harina, debemos dejar claro algunas cosas. El racismo debe y tiene que ser condenado. Los hinchas que profesan insultos racistas no deben volver a entrar un estadio. Tolerancia cero. Otra cosa es el “trash talk”. Los nervios, la tensión y el pique constante forman parte del deporte y los insultos y el intentar descentrar al rival están a la orden del día. Evidentemente, los insultos y las provocaciones irán donde más duele. Como el caso que aquí nos ocupa. “No hablo con negros”, es lo que supuestamente (no se ha demostrado) dijo Luís Suárez a Evra en la primera vuelta. Repetidas veces. Como en el deporte está de moda tener que demostrar que "no has hecho" algo a las federaciones en vez de que ellos lo demuestren (¿WTF?), véase caso Contador, Luisito tenía todas las de perder y aunque Evra ratificase sus acusaciones afirmó que no creyese que Suárez fuera una persona racista. Aún así, pidió que fuese sancionado. Como para saludarle después. Michael Jordan, negro y rey del baloncesto y el “Trash Talk” debe sentirse bastante incómodo. 




El saludo. En estas circunstancias le negó, como dicen todos los medios de comunicacón, Suárez el saludo a Evra. Y se lió. Ferdinand (cuyo hermano Anton está implicado en la denuncia racista contra John Terry –tampoco probado-, y cuyo caso ha producido el despojo del brazalete de capitán de la selección del brazo del jugador del Chelsea y la dimisión de Fabio Capello, seleccionador inglés) negó a su vez el saludo a Suárez, no antes de que mientras éste se la diese a su vez a De Gea, Evra le tirase de la mano recriminándole su acción. Suárez se hace el loco y empieza el partido. Mejor una imagen que una frase larga y mal explicada, ver vídeo. Antes de que terminase Evra tuvo tiempo de intentar lesionar a Suarez con una brutal entrada que afortunadamente se llevó por delante, paradójicamente, a su compañero de equipo Ferdinand y rabiar y hervir por dentro cuando Suárez anotó el gol red. Al final del partido, Evra celebró la victoria corriendo hacía los seguidores de Old Trafford junto al uruguayo gesticulando excesivamente restregándole la victoria. Luisito se fue impasible al túnel de vestuarios, donde dicen, ya sin cámaras, que se volvió a liar.

                                              ¿Quién rechaza el saludo? y la posterior entrada

Mientras Ferguson y Evra, con el primero siempre a la altura del mejor Mourinho, pedían en otro ejercicio de lucidez mental la salida de Suárez del Liverpool al decir que los Reds no se merecía tener un jugador así en la plantilla y exjugadores ingleses como Mark Bright califican a Evra como “gentleman” (cómo han degenerado los caballeros ingleses!); aparecen nuevas imágenes del saludo entre los dos susodichos que no dejan tan claro ver quién hace de bueno o de malo –porque el papel de feo no se lo quita nadie al crack de Rooney-. Ahora parece que es algo como (visto desde el prisma de Evra) te quito la mano, y como tu no me la das te la cojo para que parezca que tú me la has quitado. Luego te intento partir las piernas y celebro la victoria en tu cara. Todo un gentleman.


La FA dispara contra todo lo que se mueve. Ahora tendrá que darle a John Terry hasta en el carnet de identidad por racista. Sin olvidar que John Terry es el mismo que lleva una década capitaneando a un equipo de negros de 2 metros que se parten la cara con quién sea por él y compartiéndo titularidad y fiestas en la selección con el hermano del tipo que le acusa de racista. La FA repartirá justicia en el caso Evra, segunda parte. Antes de eso ya decidirán los clubes de mayor rivalidad de las islas qué se merece cada uno. Mientras tanto, en el Fútbol Club lamentaremos no haber podido fichar a delanteros como Luisito Suárez que nos venían como un guante; pero celebraremos de buena gana haber descartado en su día el fichaje de Evra, un tío (negro) impresentable; y habernos quedado con un lateral izquierdo mucho mejor. Abidal, un tío (negro) cojonudo.


PD. A la vez que criticamos a Evra por no saber distinguir entre lo que pasa entre jugadores dentro del campo, damos todo nuestro apoyo a causas como la de Tom Adeyemi, que denunció al hincha de The Kop que le insultó en mitad del partido. El jugador paró el partido frustrado con la situación, y es lo que siempre debería hacerse en estos casos. Eto'o, en Zaragoza, ya amenazó con irse del campo en su etapa culé. Y bién que hacen.Tolerancia cero.
http://publimetro.pe/deportes/2782/noticia-jugador-ingles-lloro-debido-insultos-racistas

jueves, 19 de enero de 2012

Otra más

No pudo siquiera aguantar dos goles en el Camp Nou al mando de un equipo de centenaria tradición cerrajista, - ya que si alguien evitó que el Barcelona se plantase en la final aquella Champions fue el árbitro, que anuló el segundo de Bojan. De la excepción hicieron la regla y escudado por su omnipresente agente a lomos de su Ferrari apareció en Chamartín como el nuevo Salvador. Poco crédito le queda a José Mourinho en su nuevo papel. Impotente ante un Barcelona muy descafeinado, encajó la enésima derrota en casa.

Lejos está este año el Fútbol Club de su mejor versión, esa que aparece en las grandes citas ya que este Barça es un equipo de Grand Slams. Es imposible, al cuarto año de la era Pep, motivarse igual para jugar un partido de Champions contra el Milan de Ibra y Allegri que jugar a los tres días en el Coliseum Alfonso Pérez, o superar trámites de 90 minutos contra el Betis de Pepe Mel. Motivados sólo en las grandes citas, un Madrid que tiene que plantarle cara al Bcn en estos duelos directos no da con la tecla. No importa que a Messi le pesen los turrones y no saque del bolsillo los 3 balones de oro ni que Fabregas juegue andando. El Barça trazó una hoja de ruta, marcó un estilo y ha recorrido el camino. Unas veces a pie (Antic), otras en bici (Rijkaard), otras en Audi (Cruyff), las presentes en Maseratti (Pep) e incluso algunas hacia atrás (la era de los holandeses). El camino, el balón y el toque. Mourinho, General Manager, difiere. Cree que todos los caminos llegan a Roma, pero todavía no ha salido del jardín de su casa.

Regalarle la posesión al Barcelona y salir al contragolpe ha sido la fórmula más usada por Mourinho, explotada al máximo con cinco defensas en el último retoque. Nada. En un club poco dado a la autocrítica, Casillas -"el amargo", como lo llama mi primo colchonero de 12 años- se quejaba de los fallos de sus compañeros a la hora de encajar el primer gol (esa salida?) a la vez que olvidada que es el peor portero del mundo con los pies y que pelota que toca, pelota que regala: el 100%. De los centrales, empezando por Ramos, mucho músculo y poco cerebro. En un vestuario al que no le sobran las células grises, los huecos entre líneas se han convertido en marca de la casa. Como también la dañina imagen mundial proyectada. En un club que se jacta de liderar el marketing deportivo mundial con su marca registrada (da igual que los estudios coronen al Manchester United en este aspecto, ellos son los reyes en autoplocamarse primeros en lo que sea) ayer la imagen que se vio fue la de un club pequeño y malencarado. Da igual que el madridismo alce la voz y pida a gritos un balón de oro para Xavi Hernández cuando todos sabemos que la pesadilla, el Grinch que les fastidia su personal navidad, se llama Leo Messi. No hacía falta ni que le pisaran los pendientes reales (Marcelo en la Supercopa) ni que ayer le tirara Coentrao del pelo ni que Pepe le pisase la mano. Repito, no hacia falta. Pepe, Carvalho, Coentrao, Ramos, Alonso salen de caza. Una pena que la foto del partido no sea ninguno de los controles de Iniesta, que bajó dos balones de la luna, y sí el pisotón a Messi.

Paradójico resulta que Valdano, como decían ayer en una cadena de radio, saliese del Madrid al no tolerar Mourinho la bronca que el primero le echó a Pepe por una fea entrada a Soldado, canterano madridista. De que el caso del central portugués es no ya de sanción, sino de lobotomía, pocos dudan. De que el padre de este Madrid sea no ya Pepe y el clan de los portugueses, sino el propio Mourinho, o puede que ni tan siquiera él; sino aquel ser superior maestro de las finanzas y las matemáticas (aunque de trigonometría, curvas y parábolas, el que sabe es el enano de Messi), adulador de masas y rey de la galaxia blanca, tendrán que decidirlo los madridistas.

Por lo pronto, mientras estos individuos sigan en nómina, esperaremos con más ganas los partidos bajo la lluvia de San Mamés contra los chicos de Bielsa, que estos insulsos partidos en Concha Espina de planteamientos cobardes.

P.D. Extracto de la crónica de Rubén Uría en Eurosport. Nunca está de más pegar una oreja a una puerta, a ver si escuchamos algo…


"Fin de ciclo. Los falsos profetas del fin de ciclo han quedado retratados. Otra vez. Ellos dicen mierda y hay quién les dice amén. Pero la realidad es tozuda. El fin de ciclo está lejos. Gritan fin de ciclo y ellos son el ciclo sin fin. ¿Ganar o perder? Esto no se reduce sólo a eso. los títulos son lo de menos. La imagen, lo de más. Este Barça cada vez se parece más a su entrenador. El Madrid, también. Mourinho habla y engorda su ego. Guardiola habla y empequeñece a otros. Una institución fabrica balones de oro y la otra los compra. Un club saca pecho por La Masía, el otro condena a su cantera a malvivir como un Mercedes abandonado en un garaje. El ciclo, lejos de llegar a su fin, se ha invertido. El que antes se aferraba a las excusas, el Barça, ahora es el amo y señor de la pelota. Y el que antes era el mejor con la pelota, el Madrid, se ha convertido en un acomplejado que culpa al empedrado. El Barça golea en la batalla de la imagen, el Madrid sigue deteriorando la suya. El partido fue un retrato voluntario de qué significan, a día de hoy, ambos equipos. El Barça habló con la pelota. El Madrid, con las patadas."

viernes, 13 de enero de 2012

Tití

Tití es inventarte goles que nadie imagina. Tití es tener la zancada más ágil y elegante de la historia del fútbol. Es hacer olvidar en una temporada a la pareja de delanteros (Wright y Anelka) más eficaz en décadas en Highbury. Tití es pegarle con el interior al palo largo. Tití es nacer en una banlieue parisina, cruzar el Canal de la Mancha y ser el Rey de Francia y el dueño de Londres. Tití es reventar una Copa de Europa con un grupo de niños. Tití es callar al Bernabéu. Tití es tener fuerzas para dejar en el suelo a Puyol una y otra vez en una final de Champions. Tití es la estatua de bronce que parece deslizarse celebrando un gol eterno. Tití es dejar Highbury pequeño. Tití es bailar en la linea de fuera de juego, recibir el balón y, como si tuvieras 24 años, colocarla con el interior al palo largo para ayudar al equipo de tu vida. Tití es dejar pequeño un estadio de sesenta mil gargantas marcando un solo gol con 34 tacos. Thierry Henry es el Arsenal F. C.


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