Te levantas con
mucha energía, pero en cuanto pasas por el lavacoches te das cuenta de que
deberás racionalizarla. No está bien visto presentarse a un
partido desganado. Desayunas buscando canales donde se nos trate con alevosía,
manipulando, como de costumbre. Las menudeces del día las hace uno como
distraído, viendo videos para levantar el ánimo e ir creando ambiente. Haces la
vida en otra parte, no te concentras y, se hable de lo que se
hable, uno piensa en el partido. No está bien distraerse. La tarde se hace
eterna y se empieza a empacientar la cosa. Piensas cómo vamos a darle por
Detroit a los incautos de turno. Es muy duro ir siempre como favorito porque para nosotros LO NORMAL ES GANAR. Pero está el riesgo de tropezar un día y que nos
pasen por delante, aquí se tiene muchísimo más que perder que de ganar. Ahí se
acuerda uno de los malos momentos, de la época de Vilanova, el retrasado de
Fangrenas y el incauto Martino al que se le ocurrió poner a Bartra aquella noche. Pero
te das cuenta de que la rata del Arsenal ya se fue y te quedas tranquilo,
podemos seguir haciendo cosas grandes. Luego piensas que Messi estará durmiendo
tranquilamente con el pequeño Thiago y relajas. Ves la alineación,
comentas tres tonterías por twister, arengamos la culerada por el móvil y te dispones a ver el espectáculo. Cuando
no están las nenitas de turno uno a veces los echa de menos. Más que nada
porque la televisión lleva desmereciendo el duelo toda la semana y te encabrona no verles lamentarse luego. Extraña ver como lloran cuando pierden y se tiran una semana diciendo que les faltó pegada y salieron reforzados. ¡Mira que además las
finales de Copa se la regalamos, eh!. Pero ni así aparecen últimamente. Aunque
luego pienso que es mejor, es muy cansino verlas pegando patadas
traperas y quejándose al árbitro amigo. Luego todo empieza, la agarra el enano,
hace una locura o ridiculiza la historia del fútbol al minuto y medio y ya te dejas ir. Otro día más en la oficina. Lástima que hoy no sea
uno de esos días, sino otro de tantos que ha habido para cruzar casillitas del
caminito del sextete. Queda una semana.
"¡Más vale morirse así, hermano! Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo esa, hermano! Yo elijo esa" - Roberto Fontanarrosa, Cuento de 19 de diciembre de 1971.
sábado, 30 de mayo de 2015
jueves, 16 de abril de 2015
U-ru-gua-yos
PSG 1-3 Barcelona, Copa de Europa, ida
de cuartos de final.
“Si me caí, es porque estaba caminando,
y caminar vale la pena, aunque te caigas”. Eduardo Galeano
Que las boutades y vaivenes de un entrenador tan temperamental no eclipsen el trabajo que hay detrás. Tras los desbarres de un impredecible Lucho corren ríos de tinta con el que girar rotativas y servir tipografías de consumo rápido. No será aquí tampoco donde no se haya bebido de la misma agua. En un espacio de gesto tan fácil como irreflexivo, cada derrape del asturiano ha dado más juego que el anterior. Pero esto no quiere decir que su trabajo no se intuyese y apreciase desde un primer momento. En la soledad del técnico frente a jugadores y directiva se apreciará mejor el trabajo y se disfrutará más si cabe de los logros hasta ahora conseguidos.
Anoche, un par de días tras la muerte de Galeano, otro ilustre charrúa se doctoró en Europa ante
la alta sociedad parisina con un par de obras de arte. Sendas acciones
sazonadas con sus corresponientes porritas a David Luiz. Un defensa por cierto
que rechazó al Barcelona el pasado verano. Pero el club ha solventado un ida y
vuelta con el PSG por cada defensa que le ha dado una negativa por respuesta.
Mucho favelero rechazando la gloria por el dinero fácil. Y es que tanto el
experimentado Thiago Silva como el incipiente Marquinhos siguen sin probar las
mieles de una semifinal continental. Volviendo a Suárez, desconozco si el
escritor más prolífico en frases futbolísticas dejó alguna para su compatriota.
Supongo que sí. Pero sé, con certeza, que le dedicó alguna al enano y éste le
obsequió con una camiseta firmada. Aunque lo es momento de buscarlas hasta que no pare de ver el segundo de Suarez. El que será el mejor
gol de la competición vino precedido por otro en el que algunos vieron a
Ronaldo Nazario y otros recordaron el movimiento de Eto’o en el Olímpico de Roma. Poco importa. Lo que sí
parece claro es la trascendencia que dejan tras de sí estos dos personajes. Unos poniendo cordura en un
mundo cada vez más enfermo, y otros llenando de locura otro cada vez más cabal.
XI: Ter Stegen;
Montoya, Piqué, Mascherano, Alba; Busi, Rakitic, Iniesta; Messi, Luis Suárez,
Da Silva.
Goles: Da
Silva, Luisito, Luisito.
miércoles, 15 de abril de 2015
Un pasito hacia la esperanza
Atlético Madrid
0–0 Real Madrid. Copa de Europa, ida de Cuartos de Final.
Es fascinante
el dominio del madridismo para maniobrar con éxito en el relativismo. Pero,
aunque sea ésta una técnica que se nutre de un revisionismo tan masivo como
evidente, la vergüenza que genera no mitiga su reiteración. El madridismo, que es establishment y mayoría generalizada salvo cuatro técnicos de luces trotskistas; puede
ver cercanas y remitentes las primeras seis copas de europa que, en cuanto
reluce un nuevo escándalo, el hecho se presenta tan lejano en el tiempo que
carece de importancia. Es por esto que el “tenemos diez champions” no es
incompatible con la escasa difusión que los medios han hecho de la noticia de la semana. La confesión de un alto cargo de la UEFA de la manipulación de la
primera edición de la competición para favorecer al club que la inventó. A su
vez, es curioso ver como el “mejor equipo del mundo” pincha cada
partido de mediana enjundia (Valencia, Villarreal, Barcelona, Atlético x7,
Schalke) a la vez que se vende que sale reforzado de cada choque. Y si no, ya habrá tiempo de espiritismos en el periodismo de más baja estofa.
No se hablará de la violencia del atlético tras una noche donde, en dos penales sin señalar, a Madzukic le partieron la nariz y le dieron un puñetazo en la boca del estómago. Existen antecedentes de jugadores de talla mundial a los que se ha echado a patadas de un mundial por algo menos que esto, pero en una competición donde cada año las bolas calientes las manejan exjugadores del mismo equipo, no parece probable una entrada oficio. Aunque también es cierto que el presunto infractor tampoco es que sea un jugador que marque diferencias. Polémicas aparte, en la competitividad de Simeone está dignificar unas semifinales a las que ya asoma una inofensiva Juve y un Bayern de capa caída con una enfermería a rebosar. Tras la caída por expolio del equipo más divertido de los últimos años y el bajón generalizado de nivel, solo una final entre culés y colchoneros luciría el caché de esta competición. Todo lo demás es una broma de mal gusto que adolecería de una lastimosa falta de competividad.
No se hablará de la violencia del atlético tras una noche donde, en dos penales sin señalar, a Madzukic le partieron la nariz y le dieron un puñetazo en la boca del estómago. Existen antecedentes de jugadores de talla mundial a los que se ha echado a patadas de un mundial por algo menos que esto, pero en una competición donde cada año las bolas calientes las manejan exjugadores del mismo equipo, no parece probable una entrada oficio. Aunque también es cierto que el presunto infractor tampoco es que sea un jugador que marque diferencias. Polémicas aparte, en la competitividad de Simeone está dignificar unas semifinales a las que ya asoma una inofensiva Juve y un Bayern de capa caída con una enfermería a rebosar. Tras la caída por expolio del equipo más divertido de los últimos años y el bajón generalizado de nivel, solo una final entre culés y colchoneros luciría el caché de esta competición. Todo lo demás es una broma de mal gusto que adolecería de una lastimosa falta de competividad.
XI: Oblak; Juanfran,
Miranda, Godín, Siqueira; Gabi, Mario, Koke, Arda, Griezzman; Mandzukic.
domingo, 12 de abril de 2015
Ya está bien, hijo
Sevilla 2-2 Barcelona. Liga, 31.
Estate quieto, Trucho. A estas alturas de la temporada ya todos conocemos tus escasas virtudes e innumerables defectos. Podemos pasar por alto que no hayas celebrado ningún gol de D10S en la tierra y saltes como un loco cuando marcan otros. Que tu relación con el astro argentino sea mala y peor lo es con el 10 de Brasil es algo que podemos permitirnos. Que Leo tenga que sacarte las castañas del fuego, multiplicarse y ampliar su área de influencia ejerciendo incluso de entrenador, también. Pero que –por motu proprio- haya tenido que alejarse del área para que el Perro haga algo decente en tu equipo de sobresaltos nos chirría, perturba y altera el espíritu. No será aquí donde se hatee a un Luisito convertido en Inglaterra en el mejor delantero del mundo, pero su descontextualización como estibador en un equipo de estetas lo descoloca y cohíbe. Para fallar tres ocasiones claras en el partido clave de la temporada teníamos opciones más económicas: quedarnos con el chileno o haber fichado a Higuaín, incluso al paquete de Palacio. Pero que ayer, en el campo más difícil de la liga, quites a Da Silva para dar entrada a un Xavi en un partido ingobernable, nos duele y, lo que es peor, nos condena.
Estate quieto, Trucho. A estas alturas de la temporada ya todos conocemos tus escasas virtudes e innumerables defectos. Podemos pasar por alto que no hayas celebrado ningún gol de D10S en la tierra y saltes como un loco cuando marcan otros. Que tu relación con el astro argentino sea mala y peor lo es con el 10 de Brasil es algo que podemos permitirnos. Que Leo tenga que sacarte las castañas del fuego, multiplicarse y ampliar su área de influencia ejerciendo incluso de entrenador, también. Pero que –por motu proprio- haya tenido que alejarse del área para que el Perro haga algo decente en tu equipo de sobresaltos nos chirría, perturba y altera el espíritu. No será aquí donde se hatee a un Luisito convertido en Inglaterra en el mejor delantero del mundo, pero su descontextualización como estibador en un equipo de estetas lo descoloca y cohíbe. Para fallar tres ocasiones claras en el partido clave de la temporada teníamos opciones más económicas: quedarnos con el chileno o haber fichado a Higuaín, incluso al paquete de Palacio. Pero que ayer, en el campo más difícil de la liga, quites a Da Silva para dar entrada a un Xavi en un partido ingobernable, nos duele y, lo que es peor, nos condena.
Por hablar de
tus virtudes, es bien conocido que el autor intelectual de las jugadas de
pizarra es Unzúe, el valedor de Bravo. Y en el tema de la cuestión física, podemos
suponer la descarga mental que supone el haber jugado el mejor mundial de la
historia el pasado verano, pero ahí te daremos el beneficio de la duda con tus
programitas y dietas.
El Barsa lleva
una década llegando a primeros de abril vivos a todas las competiciones. El
mismo año pasado, con Tarambana, veníamos de ganar en el Bernabéu con hat-trick
del enano y el Atletico nos dio una tunda de la que todavía se está recuperando
Martino. Así que antes de que desde el Grupo Godó soliciten un busto de tu
ensortijada y jipiosa cabellera junto a la estatua de Kubala, nos vas a
permitir que pidamos desde aquí tu cabeza. Hasta aquí llegamos Trucho. No hay
unos cuantos sinvergüenzas que han llevado al ejemplar club de Laporta a la
Audiencia Nacional y pagado trescientos mil billones de las antiguas pesetas
por traer a Fracasinho y su padre para que tú, salvaje, lo cambies siempre en
el minuto sesenta. Merecemos un entrenador en condiciones y merecemos lo mejor.
Merecemos un entrenador que cambie a Iniesta en el minuto 44 , y le dé
un abrazo a Da Silva cuando vuelva de sus concentraciones con la Seleçao y no
pille enfermedades tropicales. Necesitamos a Paco, pero no lo haremos traer
antes de julio por dos razones: un respeto a la mejor afición de Europa y ofrecerle tu cabeza en bandeja de plata a un Laporta de vuelta. Con Laporta y
Jémez, solo faltaría la Sir Johan Cruyff Stand y Dios en la tierra con el
brazalete de capitán.
XI: Bravo;
Alves, Piqué, Matie, Alba; Busquets, Rakitico, Casper; Messi, Luis, Da Silva.
Goles: D10S, Da
Silva.
lunes, 23 de marzo de 2015
Aquí se dijo
Barcelona 2-1
Real Madrid. Liga, 28.
Ya se apostó
aquí por este equipo en el primer partido de competición oficial y, a finales de marzo, el Barcelona ha pasado con nota los exámenes ante los equipos
más exigentes en todos los escenarios. No será aquí, sin
embargo, donde se enrase este equipo con el mejor de todos los tiempos, el de un
Guardiola liderando un grupo que era prácticamente imposible que no ganase la
mayor competición continental salvo carambolas y extrañas suertes. Pero si bien
este conjunto no goza de la solidez de su antecesor, la ruda mano de Trucho le
ha otorgado un cierto aire de campeón.
Dirá el
madridismo que tuvieron el partido en su mano, como si no durasen noventa
minutos o su gol no hubiera venido precedido de la enésima cagada de
Fracasinho. Pero el partido sí fue muy del Madrid –de Marcelo, Modric y Karim- durante
un largo tramo de la primera parte, rematando algunas ocasiones atajadas por un buen Bravo. En estas, Dani Alves encontró al Luisito más heroico y, tras la
fatalidad de un portero amigo, se abrió la puerta y empezaron a entrar pequeños
enanos con balón. Al Barsa, que venía de jugar el miércoles, le duró más la
gasolina y no acabó goleando lastrado por la falta de puntería que viene arrastrando
últimamente.
Con el libro de Trucho abierto, podemos afirmar unas cuantas cosas sin miedo a equivocarnos. Primero, que la pizarra de Unzué es infalible a balón parado –que pregunten en la meseta-. Segundo, que corriendo, somos el mejor equipo del mundo. Tercero, que el centro del campo es una fatalidad si no asoma Leo a recibir-. Cuarto, que el dominio del guardiolismo cayó en el olvido y eso nos sigue haciendo mortales, por lo que caer en cualquier momento contra cualquiera no es una sorpresa pero…Quinto, seguimos teniendo a Messi, y eso es lo más fiable que existe en este impreciso deporte.
Con el libro de Trucho abierto, podemos afirmar unas cuantas cosas sin miedo a equivocarnos. Primero, que la pizarra de Unzué es infalible a balón parado –que pregunten en la meseta-. Segundo, que corriendo, somos el mejor equipo del mundo. Tercero, que el centro del campo es una fatalidad si no asoma Leo a recibir-. Cuarto, que el dominio del guardiolismo cayó en el olvido y eso nos sigue haciendo mortales, por lo que caer en cualquier momento contra cualquiera no es una sorpresa pero…Quinto, seguimos teniendo a Messi, y eso es lo más fiable que existe en este impreciso deporte.
PD Los del “Neymar
era el mejor del Barsa a principio de temporada, no marcaba más que Messi, pero
estaba mejor”. La hemeroteca, dulce detector de subnormales.
XI: Bravo;
Alves, Piqué, Matthieu, Alba; Mascherano, Rakitic, Iniesta; Messi, Suárez, Da
Silva.
Goles;
Matthieu, Suárez.
jueves, 29 de enero de 2015
Da Silva hecho hombre
Atlético 2-3 Barcelona. Copa del rey,
vuelta de cuartos de final.
Acabó la
temporada con un gol mal anulado a Messi y el Estadi aplaudiendo al campeón. Un
equipo -que no pudo el curso pasado en siete partidos con los de Simeone- cuyos partidos que pierden son remansos de paz.
Larga diferencia con sus coetáneos mesetarios que abandonan torneos a base de
patadas, insultos y lloros varios. Del desquicio madridista la pasada semana al yihadismo
atlético empeñado en capturar tobillos culés cual trofeos de caza. El juego del
Barcelona discurrió por los cauces habituales. Nace –hay cosas que nunca
cambian- en un imponente portero, cuenta con una sólida defensa y aunque presenta un centro del
campo desgobernado desde la pizarra, Messi siempre toma el control y hace de enlace con los genios de arriba. De los pies del argentino salieron las dos
jugadas de los mejores goles de la noche. Con el marcador a favor, da Silva dijo
esta boca es mía y repartió carnets del Frente Atlético a diestro y siniestro.
Cada regate del brasileño es un “hay que erradicar la violencia de los estadios
pero muérete mono de mierda”. El capitán de la brasileña no es el segundo mejor
jugador del momento por nada. Retrató una y otra vez a quienes intentaban, o
lograban, cazarlo. Neymar aprende pronto, como ya hacía su maestro, a ser
decisivo en los partidos grandes (y eso
es algo que otros no pueden decir). En la segunda parte, el Barcelona gobernó a
través de ellos una eliminatoria ya resuelta y lograron llegar vivos a la
medianoche y a las tres competiciones.
Mal asunto el que los despachos no se les den tan bién al club. El esperpento arbitral
permitió una extrema –y frecuente- violencia atlética de la que no escapó casi
ningún culé. El Barcelona pinta poco ante los árbitros y menos últimamente,
donde el Madrid se está haciendo amo y señor off the pitch. Tiempos donde
se ganan premios por campañas mediáticas y se controlan sanciones a la carta (incluso a reincidentes). Los mass media, inclusive, intentan dar la vuelta
a la tortilla presentando, en la semana de la expurgación de Mohamed penaldo Alí, a Neymar como un provocador y al Atletico como el gran
perjuficado tras perder un penalti en un partido donde al Barcelona se le anuló
un gol por fuera de juego inexistente y se le pitó otro penal en contra que no fue. Pero grato oír y leer exabruptos como "el partido fue muy duro" y "hubo entradas muy fuertes" como evadiendo la unidireccionalidad". Significa que hemos vuelto. Lástima que, por el contrario, no hayan dado eco al único momento de lucidez colchonero de la noche. Simeone dijo algo que todos sabemos pero que algunos no gustan de escuchar: que Messi era mejor que los tres de arriba del Madrid juntos. Obviedades aparte, suerte que, pese a todos los trucos y tretas de esta directiva, invitaciones exprés a
los abuelos y el WIFI gratis en el campo, a la peor junta de la historia del
Barcelona le queden tres telediarios y pueda volver el club a ser respetado
fuera del campo. Porque dentro ya todos le tienen miedo.
PD Alguien
debería decirle a Juanfran que no se debe vacilar a alguien que no jugó cuando
a su equipo le metieron siete si a ti te metieron 5 antes.
XI: Ter Stegen,
Alves, Piqué, Mascherano, Alba; Rakitic, Busquets, Iniesta; Messi, Neymar, Suárez.
Goles: Neymar,
Busquets, Neymar.
sábado, 17 de enero de 2015
Marketing bueno, marketing malo, jugadores buenos, jugadores malos
Acabó la semana
con una clase maestra digna de las mejores universidades del mundo. El gol del
mejor jugador que verá el planeta y la sentencia definitiva a la que fue su
bestia negra el curso pasado derivó en la foto del momento. Neymar Santos,
anteriormente conocido como Fracasinho, propició la estampa de la mejor tripleta
del mundo en un gesto aparentemente espontáneo. A mitad de semana, tristiano recibió su flamante balón de playa tras un gran esfuerzo empresarial y regaló al mundo un grito simiesco para guardar
en el baúl de las vergüenzas. Días después, fracasaría por enésima vez ante el
juego cándido y sincero de los de Simeone. La jugada donde Penaldo le ofreció
el balón a un Isco rodeado de tres rivales para quitarse de en medio sin
ofrecer un simple apoyo habló más de su juego y escaso dominio de los partidos
que cualquier penalty, y hay para elegir. Un malagueño, al que no le faltó ni
llamar a su perro con el nombre del verdadero número uno, desquiciado y
aplaudido por un campo lleno de REUBICADOS ultras que tampoco tienen vergüenza.
Que es lo que pasa cuando se agradecen las impertinencias y las bobadas. El repasito
táctico al que someten los de la ribera del Manzanares es un deleite para los que
sabemos que aquellos otros sinvergüenzas nos volverían a pasar por encima tras dejar un
equipo a cuadros y romper la herencia de un Laporta al que sus incapaces
sucesores atacan días después de aludir al Fair play electoral. La semana
acabará con una jornada de liga más que insulsa donde poco importará lo que
pase tras el verdadero interés semanal: una Copa cuyo prestigio varía según
cambien las opciones de triunfo de un Madrid ahora eliminado en octavos. Y es que es difícil
que nos riamos más que con los dos goles de Torres y las posteriores declaraciones de las víctimas aludiendo al repentino poco interés de esa competición.
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