sábado, 23 de febrero de 2013

To be (or not to be) in Champions League


No es coincidencia que en algunas lenguas exista un único término para los verbos “ser” y “estar”. Tras el primer partido de eliminatorias de Copa de Europa, porque a partir de esta fase es cuando emerge el verdadero espíritu de la Champions, los concomitantes españoles sufrieron un severo tropiezo tras una mala praxis. Ni fueron ni estuvieron.


Los casos de Valencia y Málaga no resultan tan preocupantes por expectativas como por resultado. Mientras los primeros no pudieron con el paradójico sistema holístico parisino encabezado por Ibrahimovic, los segundos se vieron superados vergonzosamente por uno de los equipos con más oficio de la competición, un Porto con mucho sabor a Champions que busca en esta competición la competitividad que no encuentra en su inocua liga.

Los casos de orgullos patrios resultan los más sonrojantes. A la catástrofe propia hemos de añadir despropósitos periodísticos cuyos culpables, protagonistas de este nuevo mundillo deportivo que nos toca vivir, adoctrinan con escopetas de feria.

Tanto importaba que Sir Alex no hubiese repetido alineación en toda la temporada que ya estaban los gurús de los videoblogs lanzando la “típica” disposición mancunian, como si tuvieran alguna paradigmática. El marginado Welbeck, que no apareció en ninguna quiniela, fulminó de un cabezazo a un Madrid que sólo pudo sacar un empate en su propio campo ante un contemporizador United. En el caso culé. La satirización de un equipo con siete copas de Europa derivó en el resultado más azaroso que obtiene el club tras el dadivoso primer partido de esta ronda (nunca positivo desde que comenzó la era Guardiola), lo que no impidió a los analistas la subestimación milanista.

El Madrid deberá jugársela al todo por el todo en el “teatro de los sueños”. El peso de una corona que luce por autoproclama fue una losa en el primer partido que presumiblemente no volverán a sufrir. Y es que en la última década, todos los presumibles grandes del continente han asomado a una final de esta competición –Barcelona y Manchester (3), Chelsea, Bayern, Liverpool y Milan (2), Inter y Porto (1)- menos ellos.

Un Barsa que no aprende de los errores parte como el peor posicionado en las quinielas. Tendrá que estar (porque nadie duda que es) en el partido más importante de la temporada. La lucha contra el rival, el tiempo y los antecedentes forjará un partido para el recuerdo que sólo el Barcelona puede decidir como acaba. Sin entrenador y con media plantilla desconectada, las esperanzas descansan en la actuación de Messi, Iniesta, Busquets y Piqué.

Para el partido de vuelta de Copa de Europa, los gigantes españoles tendrán que aligerarse para cargar con todo lo necesario para el choque. Por ahora les falta un verbo y les sobra otra corona.  Una corona que, como todas las que no corresponden por derecho, resulta muy pesada. En la mejor competición del mundo, así funcionan las cosas. O no funcionan. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Expulsar a un sordomudo


El Real Madrid se clasificó anoche a la cuarta final de Copa de Europa en cinco años, lo que es algo meritorio pero no por ello deja de ser analizable mediante sus correspondientes filtros.

En los últimos años, cada logro del Barcelona se ha venido siempre enfangando desde el mismo lugar. En 2011, el cénit del club en cuanto a juego y dominio (inigualable en otra época y lugar) esta campaña de desprestigio alcanzó también su punto cumbre. El periodista Juan Antonio Alcalá, de la COPE y hoy desterrado de los medios españoles, insinuó en el aire que el Madrid iba a pedir controles de doping más duros contra el FCB. Obviamente, insinuaba que éstos se dopaban. El Barcelona llegó a los tribunales y la pena se saldó con unos ridículos 200.000 € que la Junta de las Vanidades y Destrozos Deportivos SA, aquí con Rosell el convicto al mando, aceptó de buen grado para no cabrear a su amigo Florentino. Fuente, como todos declaran off the record, de la filtración.
Otra campaña, menos fuerte pero más intensa y cómica, fue lanzada desde el Diario As por Alfredo Relaño. La archiconocida como "el Villarato" pretendía hacer creer a los lectores que un Barcelona que ganaba 2-6 o 5-0 a su eterno rival y no tenía rival en el mundo ganaba simple y llanamente por el trato arbitral, consecuencia de la maniobra de Laporta de apoyo a Villar en las elecciones a la FEF. Sin embargo, el FCB, los últimos años, ha venido apoyando a Javier Tebas, pero el claro, casualmente, no es muy cordial ni sobre el verde ni en los despachos. Cosas del Villarato.

Volvemos entonces a la historia reciente de un Madrid que ha aterrizado en cuatro finales europeas en cinco años. Evidentemente, no se puede alcanzar semejante cifra solo a base de errores arbitrales. Actitud, por otra parte, bastante imprudente y digna de un cavernícola cualquiera que buscase disfrazar las carencias de su propio equipo. En este espacio no somos sospechosos de no sacar a relucir nuestra suciedad cuando brilla, pero también nos gusta enseñar las miserias de los demás. Más aún cuando el otro no es menos que una de las mayores mentiras de la galaxia. Así que vamos a ello.

2009, el comienzo.
Días después del 2-6 en el Bernabéu, el Barcelona se clasifica para la final de Champions apeando a un Chelsea que lo embotelló como nadie había hecho esa temporada. En la vuelta, ambas manos involuntarias de Eto’o y Piqué desataron la ira mediática, que se aventuraron a pedir penales inexistentes y algunos de propina por un par de piscinazos más. En aquel entonces, las manos involuntarias no eran penalti (como sí ahora), pero es cierto que las podía haber pitado y no hubiera pasado nada. La prensa, donde polémicos programas nocturnos empezaban a ver la luz, olvidaron injustas acciones que sí penalizaron al FCB como la injusta expulsión a Abidal y calificó el partido como el robo del siglo.

2010, el silencio.
Un año más tarde. Una erupción volcánica obliga al FCB a viajar a Milán en autobus. En la ida, el árbitro no señala un clamoroso penalty sobre Alves pero sí concede un gol en offside a Milito.



En la vuelta, Motta da un manotazo a un Busquets que exagera la acción y es expulsado. En el último minuto, el árbitro anula el gol legal de Bojan que clasificaba al FCB inventándose una mano inexistente de Touré. La prensa ridiculizó el paripé de Busquets pero este año ya no había, para ellos, robo del siglo. 

2011. 

En la final de Copa del Rey, un Madrid más allá de los límites del reglamento que pegó lo que quiso y más se lleva la final en la prórroga. No se habló de la actuación del árbitro.

En la ida de semifinales de la Champions, Pepe, sobreexcitado de la Copa, propina una patada salvaje a Alves. A día de hoy, la prensa sigue catalogándolo como un robo pese a que Collina quiso zanjar, en vano el debate en 2012.

En base a estas acciones, la caverna diseñó una insistente campaña para desprestigiar cada triunfo culé (que siguen cayendo) mientras que escondía debajo de la alfombra la suciedad que tenía en casa. Veamos algunas polémicas desde que el Madrid empezó a ganar. 

Dado que la mayoría de cavernícolas no es capaz de ponderar acciones o valorar en su justa medida la cosas. Hay que poner por delante que no toda acción arbitral errónea o escandalosa tiene el mismo impacto en el resultado. Es decir, que no es lo mismo, ante una acción arbitral que el partido esté igualado o no o, que vayas ganando o perdiendo, que la acción sea más o menos flagrante...Esto, que es una verdad de perogrullo, es algo cuya aclaración es imprescindible ante un cavernícola. Porque no son capaces de valorar nada en su justa medida.

2014: Goles que dan títulos.

Última jornada de liga, al Barcelona le anulan el gol legal (la toca uno del atlético) que le daba el título de liga. El error condena al FCB que pierde la liga en esta acción. No tuvo repercusión mediática. 


El gol que cambia la historia reciente del RM. En la última jugada del partido Bale hace falta sobre Juanfran, imposibilitándole luchar por el balón y permitiendo un gol que cambió el partido. 

Si este gol lo hubiera metido el FCB, se seguiría hablando de árbitros aún a día de hoy. Siendo imparciales, hay que decir que es muy muy difícil que el árbitro vea la falta en esta jugada, por lo que no pitarlo entra dentro de una lógica normal. Lógica que no aplican con otros equipos así se vean en un potro de tortura. 

2016: el año de la marmota. 

No hubo final no condicionada por la actuación arbitral favorable al RM. Aún así, se silenciaron todas en la prensa.

Copa de Europa, vuelta de cuartos de final.
Gabi comete un claro penalty por mano dentro del área tras un tiro de Iniesta. El posible gol del penalty igualaba la eliminatoria que se iba a la prórroga donde el gol culé valía doble. El árbitro no señaló nada. 


Copa de Europa, semifinales. 
Le perdonan la roja a Lucas Vazquez (se habría perdido la final) y un penalty por mano de Sergio Ramos. El posible penalty habría supuesto el 1-1 y el pase del City a la final. 


Copa de Europa, final.
Gol de Ramos en fuera de juego. Con 0-0 aventaja al Madrid en la final. Realmente difícil de ver, pero es offside.


Supercopa de Europa, final.
RM 2-2 Sevilla (a 90 minutos).
Gol de Ramos en fuera de juego. en el último minuto empata el partido (2-2) y lo lleva a la prórroga.


Mundial de clubes, final. 
El colegiado, que iba a sacarle la amarilla a Sergio Ramos con 2-2, se lo piensa mejor y no lo hace tras ver que era la segunda. Hubiera sido expulsado en el minuto 89 e iría a la prórroga con uno menos. Acabó ganando el Madrid.


2016-2017. La liga de los espejos.
Vaya por delante que en una liga se cometen muchas injusticias arbitrales. Los errores más flagrantes, sin embargo, se cometieron en contra del Barcelona y a favor del Madrid paradójicamente contra los mismos equipos. Ahí vamos. 

Málaga:
Se anula un gol legal a Piqué y se concede uno a Ramos. Ambos en fueras de juego. El Barcelona acaba empatando y el Madrid gana. Lo flagrante es que del RM había 5 jugadores en offside, lo cual es raro que no se pite. 

Villareal: Al RM le conceden un penalty por una mano que no es (viene de rebote del otro jugador) y al Barcelona le niegan una mano escandalosa de Bruno Soriano que se tira al suelo haciendo una palomita digna de Kahn. Como bonus track, al Barcelona tampoco le pitaron otra mano clara que también fue penalty. Luego, a Mascherano tampoco le pitan otra mano clarísima. Obvio, viendo que al Barcelona le habían negado dos. El RM acaba ganando un partido complicadísimo y el FCB empatando (+2 puntos).


Betis: los errores más flagrantes. En el Madrid-Betis, no expulsan a Keylor Navas tras derribar claramente como último hombre en un mano a mano a uno del betis. La justa expulsión hubiera condicionado todo el partido ya que fue a principio del encuentro. Mientras tanto, al Barcelona le negaron el gol en una premeditada (no puede ser otra cosa) guarrada del árbitro. El premio del árbitro, Hernández Hernández, fue arbitrar el clásico que podría haber decidido la liga. Pero la liga ya se había decidido antes. El árbitro después quiso expiarse las culpas en un programa de televisión. Pero esa pose de teleñeco no engañaba a nadie 


El clásico. Expulsión perdonada a Marcelo con 0-0, violento codazo a Messi delante del línea.


Expulsión perdonada a Casemiro tras reiteración y faltas claras de tarjeta. Venía el chaval enchido de la eliminatoria con el Bayern.

El FCB, tras estos despropósitos, pierde la liga por 3 puntos habiéndole ganado al Madrid en el Bernabéu y empatado en el Camp Nou. Perdiendo el RM puntos contra la parte alta de la tabla y ganándolos el FCB. Se jugaría la liga en un último partido MLG-RM donde tras calentar el dueño del Malaga el partido pasa esto.  

2016-2017. Europa. El nuevo robo del siglo contra el aquí no pasa nada.

Bayern 1-2 RM. Carvajal toca con el pecho y le pitan penalty. Se equivoca el árbitro. La flor hace que Vidal falle el penalty.

Barcelona 6-1 PSG. "Escandalazo". Los medios mediatizaron la actuación arbitral del arbitro con un Barcelona que tuvo que meter 6 goles para remontar la eliminatoria. Se reclamaron dos penales a favor del Barcelona cuando eran y un penalty de Mascherano (después de tirar Di Maria) que la caverna pretendió que el árbitro lo señalase de espaldas a 40 metros en un partido donde el Barcelona tenía que meter 6. Días después, los jugadores del PSG exculparon al árbitro y asumieron la derrota como propia, pero la prensa estuvo meses hablando de robo. 

Al día siguiente, vivimos el día de la bestia...

RM 4-2 Bayern. 

El árbitro perdona la expulsión de Casemiro, fuera de tiempo en varias jugadas que le tenían que haber costado la expulsión. Incluso se pita un penalty que no se sanciona con tarjeta. Después, en una falta terrorífica le perdona la amarilla tras buscar la tarjeta en el bolsillo pero darse cuenta de que ya tiene una. La misma acción que ya pasó con Ramos en la final del mundial de clubes. 

Fuera de jugo inexistente de Lewandowski que el árbitro sanciona.

Expulsión injusta de Vidal. No expulsa a Casemiro pero sí a Vidal por una falta inexistente.

2 goles 2 en fuera de juego. Ante un Bayern con uno menos injustamente, la chiquilla de Madeira los celebró como los goles del siglo.  

Final Champions 2017. Esta es una acción que no condiciona para nada el partido. El Madrid ya tiene la final en el bolsillo. Sin embargo, el árbitro no se piensa el expulsar a Cuadrado pese al teatro flagrante de Ramos. Es muy fácil. Sin embargo, hay que reiterar que no condiona el partido, pero sí evidencia una disparidad de criterio bestial.

2018. El súmmun.

En esta copa de europa, el Madrid irá pasando rondas recibiendo palpables ayudas arbitrales partido sí partido también. Cortinilla de estrella y...

Madrid PSG. Neymar, tras una sucesión de faltas sancionables de Nacho y Modric, se carga una tarjeta a la primera falta. En estas, un obsceno piscinazo no será sancionado con tarjeta pero después, el propio jugador, tras recibir en fuera de juego clarísimo, vuelve a tirarse al suelo tras notar la mano de Lo Celso en el hombre. Winwin de manual. 


Penalty a favor del PSG. Mano clarísima de Ramos que se va al limbo de las decisiones. 

PSG-RM. Estaba la eliminatoria decidida pero al árbitro no le tiembla el pulso para expulsar a Verratti. El árbitro señala una falta inexistente del italiano y, ante la protesta, lo manda a la calle.

El balance es terrible.

Juventus 0-3 RM. En el último minuto, con el RM ganando 0-3 y con un jugador más, el árbitro no señala un penalty clarísimo a Cuadrado.

Madrid 1-3 Juventus. Una de las más insultantes de los últimos años. Tras darle la vuelta al resultado y afrontar una prórroga donde el gol visitante vale doble, el árbitro señala un penalty de Benatia sobre Lucas Vazquez. No contento con esto, el árbitro, rebosante de sensibilidad, expulsa a Buffon por protestar. En este caso, pese a haber contacto, a todas luces no es suficiente, menos para señalarlo en ese momento de la eliminatoria y en el área (donde se supone que se tiene que ver muy claro). Una decisión incomprensible, excepto si eres del RM.


Bayern 1-2 RM. Con 0-0, penalty de Carvajal sobre Lewandowski. En este caso, y en un contexto menos polémico para poder señalarlo, no se pita. 


Mano de Carvajal dentro del área, no se pita. 

Penalty de Carvajal a Lewandowski, no se pita. En este caso, a su favor, hay que decir que no era tan fácil de ver.

RM 2-2 Bayern. Mano clárisima de Marcelo con 1-1 y en el descuento de la primera parte. Igualaba la eliminatoria. No se pita pese a que lo ven tres de los árbitros. 


Aquí un video de los errores de la eliminatoria. Donde ellos veían clarísimos penales de Benatia y Mascherano, ahora ya no los ven tan claros. 

Evidentemente, todos los equipos tienen sus más y sus menos con los árbitros. En el caso de los equipos grandes, es una obviedad que, por diversos factores, siempre acaben siendo beneficiados. Estos equipos tienen más el balón, atacan más, crean un sin fin de jugadas complicádisimas en las áreas por el mero hecho del merodeo...Pero lo del Madrid, por inusual, está alcanzando cotas inenarrables. El Madrid es un muy buen equipo que lleva ocho años codeándose entre los cinco mejores de Europa y batiéndose entre ellos en la competición continental. Sin embargo, es inevitable que estos borrones ensombrezcan en análisis porque en sus últimos años en Europa se da una situación excepcional: todos los errores arbitrales le benefician a él. Y es que una estadística tan bestial no es que sea una anomalía, es que tiene condicionar todos los análisis porque negar la evidencia sería una necedad. Lo mismo que atribuir todas las virtudes de un equipo a estas mismas decisiones. Pero lo cortés no quita lo valiente. Y el Madrid, sin duda, no tiene sencillamente juego para llegar tres años seguidos a una final de CL. De ahí que, tras semejante hazaña, ni siquiera la prensa afín al club se aventure a abrir un debate sobre si este equipo es de los mejores de la historia. Evidentemente no lo es, porque un equipo que se despide de la liga en septiembre y siempre cae en la competición doméstica ante los rivales de su entidad, no puede aspirar a esas cotas. Y alguna explicación habrá, más allá del escudo, para defender estas clasificaciones consecutivas. Pero explícales a los del campo atrás, fieles seguidores de un club al que un árbitro expulsó a un rival sordomudo por protestar y sacaron en volandas a un árbitro del Bernabéu, que ganan por los árbitros. Porque los que viven del relato no ven otra realidad, a menos que la quieran ver en el vecino. 


Dedicado a las modas.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Barcelonista eres tú




Podría repasar mi vida recordando los momentos en los que vi jugar al Barsa. Desde emular vaselinas de Romario con pelotas de plástico hasta recordar mis primeras rajadas contra la madre de Mourinho mientras él se pelaba las rodillas en el Estadi o perder la compostura el día del 2-6. Ser del Barsa, y más concretamente de fuera de Cataluña, no ha sido nunca fácil. Los anuncios victimistas del Atleti nos dan la risa floja a los que durante años hemos luchado por defender a capa y espada al Barcelona de Van Gaal ante fanáticos de Zidane o Raúl. Al fan de Raúl lo miraba uno como alucinado. Nunca sabías por dónde te iba a salir.

Ahora ser del Barcelona se vuelve a tornar difícil. Justo cuando mirábamos por encima del hombro tanto a madridistas en horas bajas como a los tránsfugas que salen de las piedras con camisetas del Málaga. Parece que con la marcha de Guardiola se hayan destapado las vergüenzas del barcelonismo y nos vayan a poner a todos en nuestro sitio, dónde en el fondo nunca hemos estado tan mal. El entorno ha pasado de estar guardiolizado a politizado y a nadie se le ha preguntado lo que piensa, como si se diese por hecho que todos queremos autoafirmarnos, y si es políticamente mejor. Los periodistas afines se prestan aburridos y poco ocurrentes, como si los catastrofismos agudizasen el ingenio y a los culés de pro no nos quedase más que leer a Jabois si no queremos que se nos repitan los pucheros del Perarnau. Y a los (escasos) figuras que lucen nuestros enemigos no está bien visto que los admiremos por si nos gustasen por encima de nuestras posibilidades, que eso es muy español y no está el patio como para orgullos patrios.

Si no teníamos ya lo nuestro, ahora resulta que nos han metido al enemigo en casa. Los barcelonistas de provincias, que somos todos ya que no sabemos si la capital está en Ámsterdam, Rosario, Santpedor o Berna; tenemos que lidiar con los de dentro de Cataluña, que lo quieren todo para ellos y encima no lo terminan de calibrar bién. A mi, personalmente, me declararon oficialmente la guerra el día que pise por primera vez el Estadi. Cuando un señor regordete sentado a mi derecha (ya se sabe que los usurpadores sin tapujos ni vergüenzas se sientan siempre a la derecha y éste era usurpador de ilusiones) me preguntaba intrigado, entre goles de Messi, por qué era yo del Barça. Lanzando la pregunta con ese tono de inocencia del que pregunta algo con malicia pero aparenta buscar alguna respuesta lógica a una situación kafkiana. Como si yo, en vez de ser de Málaga, fuese de Katmandú. En ese momento me dieron ganas de saltarle los dientes con el DNI de mi abuela, que es de Puigcerda. Suerte que estas cosas superan a barcelonistas neutros, no a los que nos hemos curtido entre raulistas, que nos sobra temple.  

Y es que con gente como nosotros no pueden ni todas las señeras del mundo. Esas cosas nos preocupan lo justo. Tenemos tan interiorizado nuestro ADN que en esas infames tardes de resaca destilamos alcohol y nos dicen que olemos a antimadridismo, ya que venimos rezumándolo desde el quinto copazo. El otro día, recién levantado, me pareció entrever en los restos de vomitera del zapato algo parecido a la cara de Ozil, como el que va a Bélmez y se pone a mirar manchas. Yo ya no sabía si meter los zapatos a la lavadora o llamar a los de Cuarto Milenio, y es que los demonios es lo que tienen, que hay que echarlos con todo. Dicho esto, alguien debería exigir a los que usufructan el barcelonismo como simple herramienta chantajista política que los exabruptos secesionistas que utilizan plataformas tan potentes como un clásico se coreasen a pleno pulmón, simbolismo mediante, no sólo unos pocos segundos desde el minuto 17 y 14 segundos, que eso lo hace cualquiera; sino desgañitarse durante 17 minutos y 14 segundos. Conociéndoles, se iban a convertir todos en chulapos con tal de ahorrarse la pela de la factura del logopeda, que esto de la independencia les va a salir caro hasta reivindicarla.

El día que me muera, supongo veré pasar en un segundo todos los momentos de mi vida en los que estuve viendo al barsa, que son unos cuantos. Llegará un momento en el que aparezca ante mí el regordete usurpador para joderme hasta los instantes finales, en ese preciso momento de lo único que me entrarán ganas será de irme al Estadi y pegarle un paraguazo a él y al árbitro de turno en sus dos apellidos. A ver si así nos ajustan las cuentas del cochinillo y se van a gritarle independencia al pescadero de la boquería. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Paradoja Barça. Paradigma Messi.


Paradoja es empezar la Champions con la misma funesta representación ante un rival de mismo pero descafeinado perfil con un semestre de reflexión tras el desastre. El esperpéntico acto de anoche evidenció importantes carencias en un equipo que reveló no haber aprendido de los fallos cometidos en primavera.


La infame pasada temporada de Piqué; la capital baja de Abidal (resaltado por Cruyff como el único irremplazable junto a Messi), y la negativa inercia de un crepuscular Puyol no impidieron que, paradójicamente, el inoperante Director Deportivo de la entidad, Andoni Zubizarreta, reforzase dos años seguidos el ya superpoblado centro del campo culé, dejando la retaguardia a merced de los desaciertos de los mediocentros. Los dos errores de un Mascherano excelente en todo excepto las transiciones defensivas (quimera culé) que costaron dos títulos (Copa de Europa y Supercopa de España) no amilanaron al nuevo técnico a la hora de juntarlo con otro mediocentro que nunca se había desempeñado en ese posición. La argucia de Emery, la velocidad de Emenike y la superlativa capacidad de contragolpe del Spartak, fusilaron al Barcelona en dos suspiros. Paradójico resulta que el nuevo míster alardease (puyazo al Madrid mediante) de cantenaros tras marginar a Bartra (el único defensa en el banquillo) por un recién llegado reubicado.

Los problemas de transición defensiva tampoco parecen haber sido solucionados (véase los dos goles) y el perfecto manual de ataque posicional de antaño ha variado hasta convertirse en un lisonjero devenir de pases sin intención. Los cambios de juego y controles orientados al primer toque se han perdido en unos Pedro y Tello que, aunque están en buena forma, no desbordan hacia el centro obligando las coberturas de los centrales rivales para liberar a los laterales en sus desdobles y a un Messi más rodeado que nunca. Bién es cierto que no cuenta el Barsa, lesionado Iniesta, con ningún jugador (mortal) que rompa líneas, pero este es un trabajo más de pizarra que de capacidad personal.

El capítulo de las particularidades cuenta con luces y sombras. El cariacontecido Cesc no encuentra la luz al final del túnel. Villa, aun regresando de una lesión, no mejora su escaso trabajo colectivo, ayer volvió a hacer otro absurdo pase de 40 metros hacia atrás como en Anoeta  (minuto 3:10) que casi cuesta el empate. Esperanzadores son los casos de Xavi y Thiago. Excelentes en la creación, están llamados a compartir parcela. 

El extraño buen hacer resultadista del club (el mejor arranque de la historia) esta maquillando peligrosamente una profunda crisis de juego. Las estadísticas manifiestan que el Barcelona casi dobla el coeficiente de número de goles encajados por partido (del 0,78 del guardiolismo al 1,28 de estos inicios).

Errores que por otra parte, se subsanan con la presencia de Messi. Jugando andando: el paradigma de la excelencia.

P.D. Paradoja también resultan los gritos a favor de la independencia de la gradería. Ecos de la reciente fiebre independentista actual nunca escuchados en el Estadi. A un Barsa que se sabe lo que es hoy día por su universalidad debería preocuparle (que lo hace visto las recientes absurdas encuestas) el buen manejo de ésta que hace su eterno rival. Un Real Madrid que comprendió mejor que nadie que para ser grande tienen que ser muchos. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Generales aturdidos


Tras los aparentemente inocuos dibujos de los entrenadores en el exordio de las alineaciones, un Madrid con más músculo que talento se lanzó a la caza de un City demasiado fiel a las costumbres de su medroso entrenador. La batalla del trivote madridista contra el doble pivote + 1 mancunian dejaba a Yayá Touré demasiado sólo en la elaboración y el toque de los medios. Acorralado el City, las embestidas del Madrid siempre topaban con la inoperancia de Higuaín o la mano salvadora de Hart.


Demasiado sólo Tévez, la salida de un ovacionado Silva por Dzeko corrigió el desamparo sufrido por el Apache. La entrada de Ozil y Benzema aventuraba finura, creatividad y orden en el ataque estático. El partido pedía goles a gritos y el primer golpe, contra todo pronóstico para los que no conozcan al equipo de Manchester, lo asestaron los blues gracias a una cabalgada de Touré. Si bién en su asistencia a Dzeko el Bernabéu se le quedó pequeño, lo mismo le pasó con la portería cuando pudo sentenciar el partido con el segundo gol en una ocasión que mandó al lateral de la red. En Champions, y más aún en Chamartín, la indulgencia es un juego traicionero. Marcelo y la fortuna, o el muslo de Javi García, desviaron el gol hacia la escuadra visitante. El intercambio de golpes continuó con los goles de Kolarov, otra fatídica acción a balón parado, la quimera madridista; y un reivindicativo Benzema que puso al Bernabéu en pie. El gol de Cristiano, al filo del descuento, sentenció la partida para deleite del público.

Vibrante y emocionante choque que despierta dispares lecturas. Lo inconmesurable del City como rival visitante puede florecer precipitados frenesís en el seno madridista. Partidos locos y apasionantes que borbotean emociones sin espacio para la reflexión. El monocorde planteamiento de Mourinho desnuda carencias en la creación y excesivas prisas que resultarán peligrosas contra rivales con más iniciativa. La catarsis personal del General Manager le otorga una provisional calma tras la sedición del madridismo este mes de desgracias y tempranas ligas “quasi” perdidas. Pero esta cadencia de vaivenes es un hábitat donde el madridista, que pasa del derrotismo a la exaltación absoluta en segundos, se encuentra muy cómodo.

Y ésto sólo era el primer partido.


domingo, 1 de julio de 2012

La final de Pirlo


La Eurocopa toca a su fin. Esta tarde se volverán a ver las caras España e Italia en un escenario repleto de segundas oportunidades, porque el fútbol siempre te da la revancha.



España buscará ganar por fin a una Italia con la que nunca ha podido. Los fantasmas de USA 94’ desaparecieron hace cuatro años, pero no está de más recordar que fue en una tanda y no en el tiempo reglamentario donde se evaporaron quién sabe si temporalmente. El objetivo no es desdeñable: ser la primera selección en ganar consecutivamente tres grandes torneos de selecciones.

Por otra parte, una Italia con nada que perder viene con la vitola de mejor equipo del campeonato, méritos que no se circunscriben al mejor mediocentro del mundo: Pirlo. Semejante cambio de cara no conoce precedentes y mucho menos en un país que atesora cuatro mundiales abonado al catennaccio. Italia juega bién, controla, temporiza y gana. Se organiza en torno al excelso centrocampista juventino pero no todas las responsabilidades recaen sobre él.

La acendrada selección transalpina se lava las manos y depara en la roja el cartel de favorito, así es como se sienten cómodos. Un cartel que a una Selección española con más nombre y experiencia que juego tampoco le incomoda, pero que fuera del presunto buenismo nacional que invade los medios levanta escepticismo. La roja no convence, es más: no juega bién. Practica un catennaccio maquillado de posesión cuyo término, bastante acertado por cierto, responde al nombre de tiquinnaccio. Una prostitución del juego de posesión germinado en Barcelona y una parafilia de su concepto. España se guarda la pelota con posesiones estériles mientras es incapaz de generar ocasiones. Pero no todo son deméritos en este tipo de juego que practica la roja, España sólo ha encajado un gol en todo el torneo (paradójicamente contra Italia en una jugada de manual desde el eje de la zaga), el problema es que no se acerca a la portería contraria.

El último partido de esta Eurocopa de Ucrania, Polonia y Pirlo aguarda un choque parejo con selecciones cuyo juego discurre por cauces aparentemente afines pero con matices dispares. El historial de España en estos encuentros no invita a esperar un partido trepidante y vistoso. Pero no hemos de olvidar que ahora, los que siempre ganan, somos nosotros.  

sábado, 16 de junio de 2012

Gracias Pep




El método de Guardiola no se entiende sin su pasado como jugador, el aprendizaje al lado de un maestro genial como Johan Cruyff, su rol de organizador de un equipo revolucionario como el Dream Team, la salida hacia un fútbol distinto, táctico y complicado como el italiano y los suplicios tras la acusación por dopaje. Tampoco sin su preparación y el camino recorrido para ser entrenador. Los viajes y las largas conversaciones con Sacchi, Menotti y Bielsa como experiencias muy marcadas.

Tras llegar sin mucho ruido. A su clarividencia no le faltó tino al pedir que nos abrochásemos el cinturón. El cuatro nos ha regalado los mejores años a los aficionados de un club demasiado acostumbrados a los vaivenes, no así a las salidas de ruta porque siempre mantuvimos el camino. Ese camino que Guardiola trazó a base de recuperar huellas perdidas. Guardiola nos ha convertido en unos “gourmets”. Nos ha malacostumbrado durante tanto tiempo a la excelencia que nos sentimos fanatizados hasta tal punto de desvirtualizar las profanas representaciones futbolísticas que se alejan mínimamente del sacro rito que ofician los nuestros. Creando un engranaje de precisión maquinal y disfrutando, para su propio deleite, de jugadas que el ahora maestro imaginó en horas muertas de despacho. Mientras unos le acusaban de falsa modestia, otros nos vanagloriábamos de haber convertido lo predecible en imparable. Cuatro años donde no ha habido un sólo partido en el que cualquier rival nos haya quitado el balón.

Semejantes obras de arte dependen también de la calidad y ambición de ayudantes y aprendices y por ahí Guardiola veía que la mesa podría quedarse coja. Paradójicamente renuncia tras acusar lo que veía temiendo de los jugadores, la falta de ambición. Sabedor de que el tiempo de los genios no es eterno, Guardiola ha preferido terminar ahora para escapar de los delirios de un tiempo que suele hacer estragos con el talento. Antes de que la perfección deje paso al barroquismo, Guardiola ha salido por la puerta al mínimo brote manierista. La última alineación en el último clásico del Estadi delata extraños experimentos que se alejan del método al que nos tenía acostumbrados. El sueño de la razón produce monstruos y Pep ha preferido irse al primer indicio de fatiga.

Asumida la realidad, todos esperamos con ganas a que Tito pueda asumir la dirección de la mejor orquesta sin resentirse por el peso de una batuta que ha hecho historia. Estamos como locos por no quitarnos el cinturón mientras podamos disfrutar con la pelota como hemos hecho hasta ahora. El tiempo dirá si la realidad es tozuda, a priori el nuevo capitán parece el más idóneo para capear el temporal que se avecina con las aguas revueltas de un entorno feo y agresivo que nunca se fue y rivales cuyo dedo acusador se muestra con dispares sutilezas, pero inconscientemente conviviremos con la sensación de que no volveremos a ver nada igual que este “equipo de autor”, el último y quizá mejor equipo que hayamos visto en nuestra vida.

Gracias Pep.
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