jueves, 22 de marzo de 2012

Deja Vùs

No parece entender de psicología como tampoco parece saber de buenas maneras a la vez que se ha vuelto olvidar de jugar al fútbol. Anoche, en Vila-Real, el Madrid se volvió a dejar dos puntos respecto a un Barcelona en su mejor momento de la temporada.

Tiempo lleva jugando el Madrid a nada. Satisfecho del estéril partidazo en el Camp Nou, del que no sacó una clasificación pero sí buenas sensaciones y el miedo en el cuerpo de los aficionados culés; lleva un mes y medio horrible. Los árbitros y la diosa fortuna habían conseguido enderezar a un equipo que se ha visto en más de una con el agua al cuello. Ayer no fue posible. No hubo ayudas (salvo un par de penaltis no pitados) ni árbitros de gelatina, pero sí mal juego.


El poco ejemplar comportamiento del banquillo madridista no entiende de rachas, pero sí el juego de su equipos. Preocupante se le presenta al Madrid el final de temporada. Todo lo contrario que a un Barcelona disparado. Que los directores de periódicos videntes y expertos en Villaratos crean que el traje de perseguidor le sienta mal no quiere decir que sea así. Necesita el Madrid al mejor y más constante Ozil (el único que puso algo de fútbol ayer) y al más regular Benzema. Pero necesita a Di María como el beber si de verdad quiere hacer algo importante en Champions y no dejarse la Liga por el camino. Hablando de juego, el pavor que tiene el entrenador a la creatividad en el centro del campo es equiparable a la falta de ritmo de Altintop, siempre tarde, incluso en la falta del gol amarillo. con Sahin en fuera de juego y Granero enquistado en los minutos de la basura, el trivote que nunca trajo buenos resultados, ha vuelto para quedarse.

El madrismo podrá ver fantasmas donde quiera, callar a quién ellos no consideren con derecho a opinión (Ozil), llamar "filho de puta" al árbitro por hacer su trabajo y seguir enjuiciando las ruedas de prensa de Guardiola. Ayer, el que todo lo dice por delante (otra vez expulsado) pasó de felicitar a la afición del Betis, el juego del equipo rival, al cuarto árbitro por no ver un penalti y el buen saber de Pepe Mel a decretar el estado de sitio y la ley del silencio. Mal momento para retomar malos hábitos. Suerte que las encuestas en los mismos diarios que financia ese inoperante presidente  no ven atraco hacia el Madrid, como parece que nos quieren hacer ver desde el vestuario. Tan acostumbrados a tener patente de corso que cuando se les pone coto a las salvajadas y las salidas de tono no dan crédito. 

Por otro lado, parece que Pep está encontrando la liga que se le había perdido. Con las indicaciones del mejor Messi de récords, o eso creemos cada semana, el Iniesta tranquilo y temporizador de siempre y los dos extremos como descubrimientos juveniles de esta temporada. Veremos si cambia de estrategia y discurso o sigue por los mismos derroteros. De momento, mal no le está yendo.

PD Enorme Messi. No entiende de crisis del petróleo la gasolina que prende la mecha del ego y la rabia de Pelé y Maradona. Tiempo hace que dejo de jugar partidos para él mismo y menos aún para el tiempo presente. El enano juega partidos eternos, razones que cargan de peso los argumentos que lo alejan cada vez más de los grandes de este deporte. Anteayer superó el record de César como máximo goleador de la historia del Barsa. Lástima que en el club no corran buenos tiempos para sentarse en según qué despachos y el homenaje no estuviese a la altura de tan centenario club y tan eterno jugador.

domingo, 11 de marzo de 2012

Seremos iguales, pero no tanto como vosotros


Al final somos todos iguales, dijo Mourinho ayer. No te equivoques, macarra. Nada más lejos de la realidad que eso, querido Mou. Como dijo George Orwell: algunos animales son más iguales que otros.

En una temporada marcada por los colegiados. El poco tacto del exvicepresidente Godall y la malintencionada prensa de la central lechera, que está con los colmillos más afilados que nunca, hace creer que estamos ante un Barçagate. Pero no hay más que seguir un poquito esta nuestra amada Liga para darnos cuenta de que algo falla. Estas confabulaciones no son del todo firmes y no parece que sus teorías tengan mucho fundamento.


“No hablamos de los árbitros”, dijo Pep en su día. Mal hecho, Guardiola. Era de esperar que, con el viento a favor, no se dijese ni pío. También era lógico, como totalmente lícito, hacerlo mientras te putean, aun siendo extremadamente educado y respetuoso. Suponer que siempre vas a remar en aguas tranquilas, es pecar de inocencia. También de esperar que, como ha sido siempre, los colegiados ayudasen sin escrúpulos a un Madrid que ha perdido los títulos, la hegemonía, la imagen y la credibilidad.

En una temporada de bochornosas actuaciones arbitrales. Donde al Barcelona se le quita más que se le da (Valencia, Getafe, Sporting, etc.) y al Madrid se le da, da y no para de dar (Mallorca, Valencia, Vallecas, Sevilla, etc.); los madridistas recurren al “ah, ¿pero no decían que no hablaban de los arbitros?”. Enredados en la zancadilla que les puso el mismo Pep con su aseveración, el Barcelona no puede, ni realmente ha hecho, levantar la voz más que los madridistas. Porque no somos tan iguales como ellos dicen.

La opinión del vestuario culé no se ha salido todavía por la tangente. Admiten la superiorad y regularidad del equipo blanco en Liga aunque entienden también que los árbitros han influido en varías (más de lo normal) decisiones. Diametralmente opuesta es la postura de los madridistas. Esas listas con el sello del club con trece errores arbitrales. Esos cuartos árbitros que son los peores que han visto en su carrera. Esas confabulaciones mundiales, UNICEF mediante y un largo etcétera. No creo que sea lo mismo.

Que las buenas relaciones con la Federación ayudan –Godall dixit- no hay duda. Pero no creo que esa ayuda vayan más de ignorar sanciones por tirar cabezas de cerdo, dejar jugarse partidos a las 0:05 de la noche, evitar sanciones por negarse a jugar partidos de Copa del Rey y a poder jugar partidos en Pamplona tras llegar tarde más del tiempo permitido de cortesía. Otra cosa muy diferente, es la de tener un Comité arbitral plagado de madridistas y fichar ex-árbitros. O es qué la junta de Laporta no se puede llevar bien con la Federación mientras Mejía Davila (en nómina madridista y colegiado durante 14 años) hace de excelente anfitrión adulando a los colegiados y realizando excursiones por el Bernabéu a la vez que el madridismo celebra los acercamientos de Florentino y Platini. No entiendo nada.


Los que escupen mierda cada vez que hablan de Villaratos y Barçagates son los mismos que han visto al Barcelona levantar 13 títulos de 16 posibles, pueden presumir de estar disfrutando del mejor jugador de la historia del Fútbol y se han comido un 2-6, un 5-0 que será recordado como la mayor humillación jamás vivida y sólo han ganado 1 partido de 10 desde que Mourinho, el hombre de la verdad –y la poca vergüenza- por delante caiga del cielo como el ángel salvador que todavía no ha salvado un pimiento. También han disfrutado como niños cuando, gracias a Xavi, Iniesta y Villa, España ha levantado su único mundial, usufructuando el estilo que la Masía lleva cuarenta años trabajando. No cuela.

Bien haría el Fútbol Club en no volver a abrir la boca. Visto lo de ayer, la dinámica no va a cambiar en esta Liga donde las apariencias y las diferencias engañan. Y viendo los cuadros de la Copa de Europa, no tienen que esperar mucho para que, tras una década de ridículos europeos, se les planten los macarras en la final de Munich. Allí veremos lo iguales que somos todos.

PD 1. Equiparar las formas no ya de los jugadores, sino de Mourinho y Guardiola, es de tener muy poca verguenza. Los valores, la actitud y la educación no sólo están a más de quinientos kilómetros de distancia, están a una distancia sideral. Pero si de algo peca el Fútbol Club, si en algo se equivoca rotundamente, es la política basurocatalanista. tiempo hace desde que los clubes dejaron de ser de las ciudades, con la Ley bosman, los fichajes galácticos y el marketing mundial. Si no, que vendan a Messi, Iniesta, Villa, Thiago Alcántara y demás, que copien el modelo del Athletic de Bilbao y paseen las copas sólo por Cataluña.

PD Lista del Colegiado Nacional de Árbitros.

jueves, 8 de marzo de 2012

El Athletic sueña despierto


Aterrizó el Athletic en Manchester junto con 50000 seguidores, o al menos esa fue la sensación que transmitió la retransmisión, aunque se dijo que eran “sólo 8000”. Liderados por un loco, asaltaron el teatro de los sueños, el campo del Manchester United, a día 8 de marzo de 2012. Una fecha que quedará marcada para la historia.

Ciencuenta años hacía que el Bilbao no pisaba Old Trafford. El mejor escenario posible para el equipo más inglés de nuestra Liga. En esta Europa League con más talento en los cuadros que su hermana mayor de orejas insultantes, el Athletic no le teme a nada, ni a los reyes de Inglaterra. No importaba que Rooney estrenase el marcador porque los niños de Bielsa salieron con el cuchillo entre los dientes. Jugaban en casa, o al menos así lo parecía porque los bilbaínos enmudecieron a los seguidores reds, así que tenían que comerse el mundo. Claros dominadores del centro del campo, el tempo y la dinámica del choque, el golazo de Llorente al borde del descanso nos dejó el marcador en tablas, no así el campo, que los cachorros se encargaron de inclinar a su favor.


Más de lo mismo. Ferguson, el entrenador por excelencia del fútbol mundial, decidió ver los primeros instantes de la segunda compartiendo zona técnica con Bielsa, que no pudo pasearse como acostumbra con tan grata compañía. La premisa en los red devils era clara. Tiempo llevan jugando sin protagonismo, dejando jugar al rival para que Rooney o Giggs inclinen la balanza en un alarde de genialidad. Oficio y más oficio. Sólo en las finales de Champions cambian el guión para suicidarse contra un Barcelona imponente. No tocaba esta noche tampoco cambiarse de traje.

Estajanovista hasta la extenuación, obsesivo y perseverante entre otras muchas cosas, ya saben. Bielsa modela a sus equipos a su imagen y semejanza. El resultado de este Athletic es un derivado del Barcelona. Una oda a la posesión y al toque, a la presión y a la intensidad. No van de chaqué como los pupilos de Pep, pero visten una americana muy pintona. Bielsa comprende, como le hizo entender a Pep, que la clase y la agresividad no son malas compañeras. Con dos pepinazos y mucho talento, el Bilbao metió un miedo en Old Trafford como nadie había conseguido en años. En medio del run run en las gradas, siempre silenciado por el ruido de los vascos, de Marcos anotó el segundo. Old Trafford se caía. Poco después, en un despeje de de Gea, Muniaín cazó el rechaze y reventó por tercera vez la porteria red. Bobby Chartlon no daba crédito. Todo parecía acabar así cuando en una inocente mano dentro del area, el colegiado señaló el penalty. Como era de esperar, Rooney maquilló el resultado para tener una vuelta digna de la función de hoy. Se acabó el partido y reventó el estadio.

Nunca ha tenido el Athletic mejores actores que los de esta temporada. Ni mejor director, claro está. Lejos está en el recuerdo el Athletic de las ligas y campeón de copas. Eran otros tiempos y era otro fútbol. En estos tiempos que vivimos las gabarras no largan amarras con entrenadores como el rubio de Barakaldo ni reventándole el tobillo a Messi o al Maradona de turno. Y para convertir al loco en marinero de agua dulce, el Athletic ha asimilado un cambio de estilo brutal. Encomendados a la mente del sabio de Rosario y al talento de unos chavales que dominan los partidos como a pocos jugadores se les recuerda, deberán prepararse el papel para la proxima función. El escenario no es malo, como en la ida, vuelven a jugar en casa. En San Mamés, la catedral del fútbol. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Lillo, Emery y Harry Redknapp


En el derby del norte de Londres, el Arsenal tenía que resurgir de sus cenizas dando la campanada en casa ante un Tottenham que siempre puede con él en los últimos enfrentamientos directos. Wenger metió la quinta marcha y a Harry Redknapp lo pilló poniéndose el cinturón.

Dice Juanma Lillo, para entendernos un Valdano en versión española que no casposa: “dime con qué mediocentro juegas y te diré qué equipo eres”. Más razón que un santo. Pues bién, Arsene Wenger ordena su equipo alrededor de Alexander Song, que ya tiró del carro él solito para remontarle un partido de Champions al Barcelona la temporada pasada. En el banquillo de enfrente, nuestro amigo Harry: entrenador, periodista, presunto evasor de impuestos y aspirante a domador de leones, ingeniero civil y seleccionador nacional (todo es poco para Harry)  lo hace a través de Scott Parker, que está más pendiente de su flequillo y de que no se le salga la camiseta del elástico del pantalón (por encima de las rodillas siempre) que de que Arteta haga lo que quiera.

Y eso hizo, pese a que en el minuto cuarenta los Spurs ganaban en territorio hostil por dos goles, uno regalado por un penalty inexistente; el Arsenal se quitó de encima los fantasmas que merodean por el Emirates y remontó el partido. La clave: la intensidad. Mientras los jugadores del Tottenham merodeaban por el stadium cual fantasmas sin tener las cosas muy claras, los gunners enfilaron la portería rival desde el minuto uno. Con Wenger todo el rato a pie de campo dando instrucciones y motivando a sus jugadores y nuestro amigo Harry, con esa cara de espabilado tan suya, sentado en el banquillo. Y así, mientras a Harry no le cambiaba el semblante de la cara, aunque apostaría que se iba volviendo más rojo por momentos, al Totenham le empataron antes del término de la primera parte y le cascaron tres chicharros en la segunda (por la gracia de Van Persie, que se quiere llevar la Eurocopa él sólo) y se llevó una manita a casa.

Todo es posible con Redknapp, hasta que Walcott haga dos goles. 

Nuestro entrenador, como otro gran estratega patrio llamado Unay Emery, mostró una vez más su incapacidad al enfrentarse con partidos complicados (algo que le suele pasar también al pretendido Gareth Bale). Con más miedo que los griegos ante una nueva calificación de su deuda por parte de los sociópatas de Standar & Pools. Mucho tendrán que cambiar las cosas si, como se cumplan las aspiraciones de nuestro querido Harry de entrenar también a la fracasada selección inglesa, quiere hacer un buén papel. Porque aunque según el propio Redknapp se vea capacitado para hacer los dos trabajos, desde fuera más bién parece que no es capaz ni de mantener el tipo ante la más nimia adversidad.

            Paradójico. ¿Será Redknapp del Arsenal? Eso explicaría algunas cosas. Este aficionado que se lo encontró -siempre alerta- en un avión cree que si. 

PD En otro orden de cosas. Una nueva lección de fútbol por parte del árbitro inglés. En el segundo gol del Tottenham, tras un piscinazo de Bale, el árbitro parece que lo ve claro y pita penalti. Lo que pasa en Inglaterra: después de pitar se duda, habla con el linea y decide que es penalti pero, aún siendo el portero el último hombre, ni amonesta siquiera al portero y no deja al Arsenal con diez: el partido sigue vivo. Que hubiera pasado en España: “Rafa no me jodas”, expulsión, amarilla por protestar a 2 defensas más y a tomar por culo el partido.

En el minuto 20. 


PD 2. Del Bosque vuelve a dejar fuera de la convocatoria a Jose Enrique. Gracias, señor Marqués. Que tengas la misma suerte que con el Besiktas.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Y qué se merece el United?


Mientras en estas latitudes el personal muestra un humor de perros si no se toma el primer café, que suele ser a las 9 de la mañana; en Inglaterra, tierra de las exquisiteces y las maneras modélicas (además de las dentaduras manieristas) suponemos que pasará lo mismo antes del té. Lástima que la costumbre dicte tomárselo a las cinco en punto. Como el derby ingles por antonomasia se jugó a las dos menos cuarto de la tarde, el país estaba con los nervios a flor de piel.

Fútbol, poco. Morbo, todo el que quisieron. Los mejores realizadores de fútbol del mundo, que son los ingleses sin duda, le dieron a la plebe la carnaza que quería. La batalla de Evra y Luís Suárez. Para entrar en antecedentes: Luisito Suárez venía de una sanción de 8 partidos por llamar “negro” a Evra. Antes de meternos en harina, debemos dejar claro algunas cosas. El racismo debe y tiene que ser condenado. Los hinchas que profesan insultos racistas no deben volver a entrar un estadio. Tolerancia cero. Otra cosa es el “trash talk”. Los nervios, la tensión y el pique constante forman parte del deporte y los insultos y el intentar descentrar al rival están a la orden del día. Evidentemente, los insultos y las provocaciones irán donde más duele. Como el caso que aquí nos ocupa. “No hablo con negros”, es lo que supuestamente (no se ha demostrado) dijo Luís Suárez a Evra en la primera vuelta. Repetidas veces. Como en el deporte está de moda tener que demostrar que "no has hecho" algo a las federaciones en vez de que ellos lo demuestren (¿WTF?), véase caso Contador, Luisito tenía todas las de perder y aunque Evra ratificase sus acusaciones afirmó que no creyese que Suárez fuera una persona racista. Aún así, pidió que fuese sancionado. Como para saludarle después. Michael Jordan, negro y rey del baloncesto y el “Trash Talk” debe sentirse bastante incómodo. 




El saludo. En estas circunstancias le negó, como dicen todos los medios de comunicacón, Suárez el saludo a Evra. Y se lió. Ferdinand (cuyo hermano Anton está implicado en la denuncia racista contra John Terry –tampoco probado-, y cuyo caso ha producido el despojo del brazalete de capitán de la selección del brazo del jugador del Chelsea y la dimisión de Fabio Capello, seleccionador inglés) negó a su vez el saludo a Suárez, no antes de que mientras éste se la diese a su vez a De Gea, Evra le tirase de la mano recriminándole su acción. Suárez se hace el loco y empieza el partido. Mejor una imagen que una frase larga y mal explicada, ver vídeo. Antes de que terminase Evra tuvo tiempo de intentar lesionar a Suarez con una brutal entrada que afortunadamente se llevó por delante, paradójicamente, a su compañero de equipo Ferdinand y rabiar y hervir por dentro cuando Suárez anotó el gol red. Al final del partido, Evra celebró la victoria corriendo hacía los seguidores de Old Trafford junto al uruguayo gesticulando excesivamente restregándole la victoria. Luisito se fue impasible al túnel de vestuarios, donde dicen, ya sin cámaras, que se volvió a liar.

                                              ¿Quién rechaza el saludo? y la posterior entrada

Mientras Ferguson y Evra, con el primero siempre a la altura del mejor Mourinho, pedían en otro ejercicio de lucidez mental la salida de Suárez del Liverpool al decir que los Reds no se merecía tener un jugador así en la plantilla y exjugadores ingleses como Mark Bright califican a Evra como “gentleman” (cómo han degenerado los caballeros ingleses!); aparecen nuevas imágenes del saludo entre los dos susodichos que no dejan tan claro ver quién hace de bueno o de malo –porque el papel de feo no se lo quita nadie al crack de Rooney-. Ahora parece que es algo como (visto desde el prisma de Evra) te quito la mano, y como tu no me la das te la cojo para que parezca que tú me la has quitado. Luego te intento partir las piernas y celebro la victoria en tu cara. Todo un gentleman.


La FA dispara contra todo lo que se mueve. Ahora tendrá que darle a John Terry hasta en el carnet de identidad por racista. Sin olvidar que John Terry es el mismo que lleva una década capitaneando a un equipo de negros de 2 metros que se parten la cara con quién sea por él y compartiéndo titularidad y fiestas en la selección con el hermano del tipo que le acusa de racista. La FA repartirá justicia en el caso Evra, segunda parte. Antes de eso ya decidirán los clubes de mayor rivalidad de las islas qué se merece cada uno. Mientras tanto, en el Fútbol Club lamentaremos no haber podido fichar a delanteros como Luisito Suárez que nos venían como un guante; pero celebraremos de buena gana haber descartado en su día el fichaje de Evra, un tío (negro) impresentable; y habernos quedado con un lateral izquierdo mucho mejor. Abidal, un tío (negro) cojonudo.


PD. A la vez que criticamos a Evra por no saber distinguir entre lo que pasa entre jugadores dentro del campo, damos todo nuestro apoyo a causas como la de Tom Adeyemi, que denunció al hincha de The Kop que le insultó en mitad del partido. El jugador paró el partido frustrado con la situación, y es lo que siempre debería hacerse en estos casos. Eto'o, en Zaragoza, ya amenazó con irse del campo en su etapa culé. Y bién que hacen.Tolerancia cero.
http://publimetro.pe/deportes/2782/noticia-jugador-ingles-lloro-debido-insultos-racistas

jueves, 19 de enero de 2012

Otra más

No pudo siquiera aguantar dos goles en el Camp Nou al mando de un equipo de centenaria tradición cerrajista, - ya que si alguien evitó que el Barcelona se plantase en la final aquella Champions fue el árbitro, que anuló el segundo de Bojan. De la excepción hicieron la regla y escudado por su omnipresente agente a lomos de su Ferrari apareció en Chamartín como el nuevo Salvador. Poco crédito le queda a José Mourinho en su nuevo papel. Impotente ante un Barcelona muy descafeinado, encajó la enésima derrota en casa.

Lejos está este año el Fútbol Club de su mejor versión, esa que aparece en las grandes citas ya que este Barça es un equipo de Grand Slams. Es imposible, al cuarto año de la era Pep, motivarse igual para jugar un partido de Champions contra el Milan de Ibra y Allegri que jugar a los tres días en el Coliseum Alfonso Pérez, o superar trámites de 90 minutos contra el Betis de Pepe Mel. Motivados sólo en las grandes citas, un Madrid que tiene que plantarle cara al Bcn en estos duelos directos no da con la tecla. No importa que a Messi le pesen los turrones y no saque del bolsillo los 3 balones de oro ni que Fabregas juegue andando. El Barça trazó una hoja de ruta, marcó un estilo y ha recorrido el camino. Unas veces a pie (Antic), otras en bici (Rijkaard), otras en Audi (Cruyff), las presentes en Maseratti (Pep) e incluso algunas hacia atrás (la era de los holandeses). El camino, el balón y el toque. Mourinho, General Manager, difiere. Cree que todos los caminos llegan a Roma, pero todavía no ha salido del jardín de su casa.

Regalarle la posesión al Barcelona y salir al contragolpe ha sido la fórmula más usada por Mourinho, explotada al máximo con cinco defensas en el último retoque. Nada. En un club poco dado a la autocrítica, Casillas -"el amargo", como lo llama mi primo colchonero de 12 años- se quejaba de los fallos de sus compañeros a la hora de encajar el primer gol (esa salida?) a la vez que olvidada que es el peor portero del mundo con los pies y que pelota que toca, pelota que regala: el 100%. De los centrales, empezando por Ramos, mucho músculo y poco cerebro. En un vestuario al que no le sobran las células grises, los huecos entre líneas se han convertido en marca de la casa. Como también la dañina imagen mundial proyectada. En un club que se jacta de liderar el marketing deportivo mundial con su marca registrada (da igual que los estudios coronen al Manchester United en este aspecto, ellos son los reyes en autoplocamarse primeros en lo que sea) ayer la imagen que se vio fue la de un club pequeño y malencarado. Da igual que el madridismo alce la voz y pida a gritos un balón de oro para Xavi Hernández cuando todos sabemos que la pesadilla, el Grinch que les fastidia su personal navidad, se llama Leo Messi. No hacía falta ni que le pisaran los pendientes reales (Marcelo en la Supercopa) ni que ayer le tirara Coentrao del pelo ni que Pepe le pisase la mano. Repito, no hacia falta. Pepe, Carvalho, Coentrao, Ramos, Alonso salen de caza. Una pena que la foto del partido no sea ninguno de los controles de Iniesta, que bajó dos balones de la luna, y sí el pisotón a Messi.

Paradójico resulta que Valdano, como decían ayer en una cadena de radio, saliese del Madrid al no tolerar Mourinho la bronca que el primero le echó a Pepe por una fea entrada a Soldado, canterano madridista. De que el caso del central portugués es no ya de sanción, sino de lobotomía, pocos dudan. De que el padre de este Madrid sea no ya Pepe y el clan de los portugueses, sino el propio Mourinho, o puede que ni tan siquiera él; sino aquel ser superior maestro de las finanzas y las matemáticas (aunque de trigonometría, curvas y parábolas, el que sabe es el enano de Messi), adulador de masas y rey de la galaxia blanca, tendrán que decidirlo los madridistas.

Por lo pronto, mientras estos individuos sigan en nómina, esperaremos con más ganas los partidos bajo la lluvia de San Mamés contra los chicos de Bielsa, que estos insulsos partidos en Concha Espina de planteamientos cobardes.

P.D. Extracto de la crónica de Rubén Uría en Eurosport. Nunca está de más pegar una oreja a una puerta, a ver si escuchamos algo…


"Fin de ciclo. Los falsos profetas del fin de ciclo han quedado retratados. Otra vez. Ellos dicen mierda y hay quién les dice amén. Pero la realidad es tozuda. El fin de ciclo está lejos. Gritan fin de ciclo y ellos son el ciclo sin fin. ¿Ganar o perder? Esto no se reduce sólo a eso. los títulos son lo de menos. La imagen, lo de más. Este Barça cada vez se parece más a su entrenador. El Madrid, también. Mourinho habla y engorda su ego. Guardiola habla y empequeñece a otros. Una institución fabrica balones de oro y la otra los compra. Un club saca pecho por La Masía, el otro condena a su cantera a malvivir como un Mercedes abandonado en un garaje. El ciclo, lejos de llegar a su fin, se ha invertido. El que antes se aferraba a las excusas, el Barça, ahora es el amo y señor de la pelota. Y el que antes era el mejor con la pelota, el Madrid, se ha convertido en un acomplejado que culpa al empedrado. El Barça golea en la batalla de la imagen, el Madrid sigue deteriorando la suya. El partido fue un retrato voluntario de qué significan, a día de hoy, ambos equipos. El Barça habló con la pelota. El Madrid, con las patadas."

viernes, 13 de enero de 2012

Tití

Tití es inventarte goles que nadie imagina. Tití es tener la zancada más ágil y elegante de la historia del fútbol. Es hacer olvidar en una temporada a la pareja de delanteros (Wright y Anelka) más eficaz en décadas en Highbury. Tití es pegarle con el interior al palo largo. Tití es nacer en una banlieue parisina, cruzar el Canal de la Mancha y ser el Rey de Francia y el dueño de Londres. Tití es reventar una Copa de Europa con un grupo de niños. Tití es callar al Bernabéu. Tití es tener fuerzas para dejar en el suelo a Puyol una y otra vez en una final de Champions. Tití es la estatua de bronce que parece deslizarse celebrando un gol eterno. Tití es dejar Highbury pequeño. Tití es bailar en la linea de fuera de juego, recibir el balón y, como si tuvieras 24 años, colocarla con el interior al palo largo para ayudar al equipo de tu vida. Tití es dejar pequeño un estadio de sesenta mil gargantas marcando un solo gol con 34 tacos. Thierry Henry es el Arsenal F. C.


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