jueves, 14 de abril de 2011

Siempre Raúl

Si ayer hablábamos de los “Red Devils” como los primeros clasificados para las semifinales de Champions en la parte derecha del cuadro, anoche entró por la puerta grande el Schalke 04, el equipo de Raúl.


No tiene que estar muy contento el de la sonrisilla de cabrón. Autoproclamado “the special one”, en otros círculos se le conoce como “Atila el Huno”, ya que como el rey de esta tribu, la hierba no vuelve a crecer por dónde pasa. Chelsea e Inter han sucumbido sin oponer resistencia ninguna en cuartos y no se les augura un buen futuro, pero de eso hablaremos en otro momento.

Si ayer decíamos que los de Manchester no se encuentran en su mejor momento y aún así siempre ganaban, en el caso del Schalke es otra historia. El club no es ningún gigante bávaro ni lo ha sido nunca, pero ahí están, entre los cuatro mejores del viejo continente, en una temporada inolvidable.

La culpa no es de nadie más que de Raúl. El siete, un jugador extremadamente precoz que fue perdiendo tanta técnica y facultades al ritmo que ganaba oficio e inteligencia, ha inyectado una dosis de moral y garra increíble en el equipo teutón. Raúl hacía ya mucho que era una sombra de él mismo en el Madrid. Tanto poder atesoraba en las entrañas del club que fue desplazando al banquillo a todos y cada uno de los delanteros que han comprado en Chamartín los últimos años, aunque se encontrasen a años luz de él. A saber: Ronaldo, Owen, Van Nistelrooy, Robinho…Hasta que no aguantó más. Pellegrini lo sentó la temporada pasada y Raúl decidió principios de verano que era necesario un cambio de aires.

Raúl, quién en busca de nuevos retos no se puso las cosas fáciles a sí mismo. No eligió un retiro dorado bañado de sol y petrodólares y se largó a Gelserkinchen, donde se aseguraba jugar la copa de Europa un año más. Una competición que lidera como golerador histórico junto a Inzaghi (curioso, otro zorro del área que muchos jurarían que padece una cojera). En liga las cosas no marchan como deberían, pero el oficio y el liderazgo que aporta al equipo lo han colocado en la final de la copa y en semifinales de Champions.

La cosa está difícil, el todopoderoso ManU espera tranquilo. Pero hay que reconocerle a Raúl el mérito de llegar hasta aquí con un equipo humilde, lo que es una alegría para todos y engrandece su figura. Antes que una foto con algún político o recibiendo una copa de manos de algún funcionario de la UEFA nombrado a dedo, Raúl tiene el mejor y más merecido homenaje de las gradas del Veltins Arena. Apuesto a que cualquier jugador mejor que el no hubiera llegado ni la mitad de lejos, y a nadie más podrían subir a las gradas de esa forma. O alguien duda de quién iba a ser el responsable de esto. Raúl, siempre Raúl.

miércoles, 13 de abril de 2011

Newton Heath, imposible de derribar

El Manchester United cerró ayer, frente al millonario equipo londinense, su enésimo pase a las semifinales de la Copa de Europa.


Algo tiene este equipo. Fundado como Newton Heath en 1878, que lo hace tan especial. El FC Barcelona ha tenido que armar durante años una filosofía de juego deslumbrante para asentarse en el podio europeo, otros equipos como el Milán, Madrid, Liverpool, Juventus, Bayern y demás van y vienen, alternándose en la élite. El United no.

El club padece una brutal crisis institucional y de identidad que ridiculiza el continuo paso de presidentes en Concha Espina. La compra y el mutismo del club por parte de la familia Glazer, unos judíos con pasta con más pinta de rabinos traficantes de diamantes en Amberes que de directivos de un club inglés,  mantiene en vilo a una ciudad entera que teme por el futuro de su club. La situación ha llegado a tal punto que unos secesionistas han decidido no darle ni un penique más al club y han creado el suyo propio: el FC United of Manchester. "ManU is like my ex-weife", decía orgulloso un pelirrojo. "Meet tho owners", reza la pancarta que porta uno de estos seguidores cuando viajan con el equipo. Sólo en Inglaterra.
Centrémonos por ahora en lo estrictamente deportivo. La clave del éxito tiene nombre, apellido y título honorífico. Sir Alex Ferguson. Este escocés es un “rara avis” en el mundo de los entrenadores. La misma edad que tengo yo lo mantienen en la élite de los banquillos europeos, cambios de directiva, jugadores e incluso etapas; Sir Alex gritaba desde la cal desde antes que llegasen los patrocinadores al pecho de los jugadores, pasó por la ley Bosman y sigue entrenando en la era de la globalización, desde los banquillos de sillas hasta los modernos asientos ergonómicos con el logo de AUDI de Old Trafford, donde contar con cuatro jugadores de tu país es un mérito y no una obligación. Y Sir Alex sigue ganando y ganando cual conejo de duracell.

Algo más tiene que tener, pero nadie sabe muy bién que. El United es un boxeador al que por mucho que el rival le atize, es imposible derribarlo. Algo tendrá el United para que, tras el trágico accidente aéreo en Munich en tiempos de Bobby Chartlon en el que murieron seis integrantes, llegasen a la final de la FA Cup. Otro accidente, en otra época, dejo maltrecho para siempre a el mejor equipo del mundo del momento: el Torino. Al United no. La tragedia acrecentó su leyenda.


Dejemonos de batallitas y centrémonos en la actualidad. El equipo jugará semifinales de Champions contra una perita en dulce llamada Schalke 04, presumiblemente jugará la final. No olvidemos que el club ha vendido a tres de sus mejores jugadores (Cristiano Ronaldo, Tevez y Piqué) en dos temporadas, pero el United sigue ganando. De los 95 kilos que ingresaron por Ronaldo (más las demás ventas) no han invertido ni una tercera parte, pero sigue ganando. Berbatov es el pichichi de la Premier, pero no parece gran cosa. Rooney, el segundo mejor jugador del mundo, lleva toda la temporada lesionado, vilipendiado, rajando o sancionado por mala conducta. Evans, Carrick y Park forman un mediocre centro del campo, pero siguen ganando. No practican ni de lejos un fútbol atractivo y salvo Rooney o Nani no presumen de figuras, pero no han perdido en casa en toda la temporada y van camino del triplete.

Algunos dirán que la clave está en las figuras de Scholes y Giggs, compañeros de aquellos Red Devils de Cantona, Paul Ince y demás genios, dos académicos del balompié que se resignan a colgar las botas, pero la realidad es que se pierden la mitad de los partidos y sólo salen a dar clases magistrales del deporte rey cuando se necesita dosificar al resto o es necesario tirar de oficio. Podríamos tirarnos horas hablando del Manchester, pero no es necesario, nadie sabría decir que es, pero algo tiene.

Coincido con Gonzalo Suárez, el cineasta que firma los surrealistas artículos de ELPAÍS bajo el pseudónimo de Martín Girard. La burguesía deportiva nacional, encarnadas en el RMCF y FCB, deberán tener cuidado de, tras desplumarse entre ellos en las semifinales de la orejona, no se encuentren conque el ManU les triche cual pavo en mitad de la resaca deportiva. Porque nadie sabría decirlo, pero algo tienen.

lunes, 11 de abril de 2011

Málaga Club del Jeque

La euforia y el frenesí se desataron a mediados de verano cuando se anunció que el jeque Abdullah ben Nasser Al Thani, pariente de la familia real catarí, se convertía en el máximo accionista del Málaga Club de Fútbol.



Los aficionados malaguistas, con un equipo que arrastra una historia que no está a la altura de la ciudad (es la única ciudad grande española con un club pequeño) pronosticaron un futuro inmediato de grandezas y billetes europeos dejando atrás tiempos peores de zonas peligrosas en la tabla. Todo escondido bajo un falso telón de aparente modestia: “pero vamos a ir poco a poco, con calma, fichando bién”, “el jeque no es tonto, va a hacer las cosas con cabeza, ya verás”, se oía a lo largo de la costa del sol.

La euforia creció con los fichajes del verano, ninguno rimbombante, todos un fracaso, en Málaga se seguían viendo arriba. “El primer año es para asentarse, el segundo ya vamos hacia arriba”, otra de las perlas que se escuchaban en las tertulias. Tras un primer trimestre penoso, el Málaga se reforzó aun más en invierno. Al árabe, que por millonario se le conoce por jeque y no por moro, llenó el surtidor de la plantilla con jugadores con “renombre” pero que llevaban tres años sin jugar un partido. Demichellis, Maresca y Baptista, jugadores con más pasado que presente. Con el argentino en Alemania sin opción de jugar, los otros se entrenaban en diferentes clubes de Italia (el cementerio de elefantes) uno sin ficha y el otro sin posibilidades de jugar. Esto no amedrentó a los malaguistas que volvieron a ilusionarse. A los que hay que sumar la incorporación navideña del entrenador Manuel Pellegrini, quizá el único fichaje serio que hayan hecho en Martiricos en mucho tiempo.

El Málaga no pasó de un empate a 0 en casa contra el Deportivo a pesar de jugar estos con 10 medio partido

Pasa la temporada y en Málaga no hay ni un ápice de esa excitación estival, el club se enfrenta poco a poco a la cruda realidad del descenso, lo que supondría junto a la posible marcha del jeque la quiebra económica de un club que ya sabe lo que es pasar por eso. La gente no quiere ni pensar lo que le supondría a la entidad un equipo en la segunda división con unos sueldos que sólo los petrodólares pueden permitirse.

El Málaga tiene siete partidos para evitar la catástrofe, siete jornadas que decidirán el futuro de un club que no se tiene en pie. Siete finales para evitar ser el club con las mejores instalaciones de la división de plata. Siete semanas en los que se verá si los aficionados malagueños siguen haciéndose fotos con el Pagani Zonda que el hijo del jeque aparca en el Málaga Palacio, o se lían a reventarle los cristales.

P.D. El Málaga no resuelve partidos, esta al borde del descenso y todo pinta hacia lo peor, pero el Málaga no renuncia a su estilo. Lejos de la clase barcelonista y el toque que disfrutan en Villareal, el equipo practica un futbol atractivo y nada especulativo, siempre atacando y tocando como pueden. En una liga donde históricos equipos practican un fútbol mediocres y no juegan a nada (Racing, Sporting, Osasuna, Deportivo y demás aburridos) mantienen la categoría encerrándose atrás, haciendo de sus estadios unos fortines, defendiendo con uñas y dientes y con el pelotazo por bandera, se agradece que, pese a la situación, el Málaga juege al fútbol. ¡Vamos Málaga!

jueves, 7 de abril de 2011

Abran paso

El Barcelona dio un paso de gigante hacia las semifinales de Copa de Europa en un partido que no discurrió por los cauces a los que acostumbra el guión barcelonista. Resultadistas y efectivos como nunca ante un bonito Shakhtar que adoleció las formas que te hacen superar una eliminatoria. Un resultado de oro ante un rival con mucho empaque que mereció mucho más.

La alineación de Keita, en detrimento de Pedro, fue el fiel reflejo del tremendo respeto, donde algunos lo tildaban de falsa modestia, de Guardiola hacia Lucescu. En el minuto dos, Iniesta –disfrazado de delantero- materializó el primero en una jugada típica culé con algo de fortuna en el error al corte de la zaga ucraniana, mermada por la baja de Chygrynskiy. El partido dio paso a un intercambio de golpes donde se puso en evidencia tanto la calidad y la chispa brasileña del ataque soviético como su falta de puntería. Los ataques del pep team se saldaban con Sergio Busquets como central doblando a los delanteros en varias jugadas en el área rival -ADN barça- y los del Shakhtar con un par de manos a manos que Luiz Adriano no materializó tras buenas acciones de Willian y Douglas Costa, a los que suerte que el Barcelona no dejó perfilarse a puerta como ya hicieran en el Coliseo romano. Al Barcelona, que le costó coger la batuta del partido, se le abrió el cielo cuando, en una genialidad de 40 metros de Iniesta –otra vez-, Alves (peleado a cabalgadas con Willian toda la noche) regateó con un toque sutil al fallón portero rival y transformó el segundo minutos antes del descanso.



El brasileño fue más Alves que nunca. Elevado a la máxima potencia, compitió con el extremo izquierdo del Donestsk a carreras de ochenta metros. El brasileño creó tanto peligro en el área rival como en la propia, donde las cogidas de espalda del extremo y dos inocentes pases pudieron cambiar el sino del partido de no ser por la falta de puntería rival. Reflejo como nadie del partido, Alves no se quedó nunca sin pilas en un partido que exigía su mejor versión.


Tras el tercero de Piqué, el Shakhtar se encontró con un gol inesperado. La siguiente acción Messi (más jugador que nunca), con su enésima asistencia de la temporada, sirvió el cuarto en bandeja de plata a un Keita que reventó la escuadra. Lejos de amilanarse y encerrarse en su área, Lucescu sacó a un mediocentro creativo, Fernandinho. El carioca es el eje sobre el que rota el sistema ucraniano. Lesionado toda la temporada, “Furbescu” retiró al encargado de marcar a Xavi buscando más creación. Una apuesta tan arriesgada como digna de un equipo que nunca le perdió la cara al partido. Otra vez más, Luiz Adriano no pudo apuntarse un tanto al estrellarse contra la madera, toda la efectividad del día cayó al mismo lado del tejado. El quinto de Xavi, liberado de su marca, fue excesivo castigo para un equipo que no mereció tanta crueldad futbolística.

El choque, con un resultado tan abultado como posiblemente injusto, evidenció el potencial del Shakhtar, su débil zaga y una delantera tan peligrosa como inocente. Del lado culé, en defensa existe un problema. La solución de Sergio Busquets resta toque y criterio en el centro del campo, y se necesita un central rápido como el beber, veremos que ocurre con Puyol.

El Barcelona pide paso hacia las semifinales, donde el Madrid presumiblemente acudirá también a la cita. Pero mientras que para el Barça será la sexta vez en siete años que llega tan lejos (ganando dos veces), el Madrid se presenta tras estar el mismo tiempo desaparecido de Europa. Los caminos no han sido los mismos, la “remuntada” londinense y el partido de ayer no guardan ningún paralelismo con la placida trayectoria merengue, pero eso es harina de otro costal del que hablaremos a su tiempo.

Antes habrá que viajar a Donetsk, donde hay que superar el trámite en esas gélidas tierras. Y despedirse de Lucescu y del Shakhtar con el reconocimiento que merecen un conjunto que pese a la falta de justicia poética, superó el percal con nota y una actitud tan arriesgada como honrosa. Un digno y buen rival con el que el destino fue cruel. El equipazo de Ucrania venía años avisando, este año han dado el do de pecho, apuntaban muy muy alto pero se han topado con el Barcelona. El año que viene darán más guerra, y seguro que Guardiola no tendrá volver a jugar a “Caperucita y el lobo”.

PD En TV3, la "televisió catalanista bromista" se quedaron a cuadros tras la frialdad de guardiola en la entrevista tras el partido. Luego le encontraron la explicación. Evidentemente a Pep no le hizo ninguna gracia que se ningunease y bromease con los videos de la entrega del balon de chocolate a Chygrynskiy (ya denunciadas en este blog), los periorrisas y sus cosas... Bien merecido se lo tienen.

miércoles, 6 de abril de 2011

Alfombra roja en el Bernabéu

Pep Guardiola, director psicológico del Barcelona y el barcelonismo, llamó ayer al pesimismo alertando del peligro de la eliminatoria. “No tengo buenas sensaciones”, dijo. Llamada de atención al estilo Cruyff que puede llegar a tiempo.

El técnico recalcó que al Barcelona le cuesta mucho más ganar los partidos, remarcó el peligro de la eliminatoria y ensalzó las virtudes del rival y de su técnico, “Furbescu” (de fútbol, nada peyorativo) a la vez que defendió a Chygrynskiy (su apuesta personal del que ya hablamos aquí) de las bromas continuadas a las que se ve sometido por su nombre y la situación de la pasada temporada.

Si bien algún retrasado mental, quiso hacerse el graciosillo delante de las cámaras de televisión regalándole al central un balón de oro de chocolate “como el de Messi”, dijo el asno, no estaría de más que Dmitro se saliese esta noche y demostrase a los ingratos seguidores catalanes lo que es un central, de esos que estas semanas no rula por camp Barca. Uno estaría frito de que, en estos tiempos en los que la guillotina y los fusilamientos no casa bién con esas escenas de familias que van a los campos de fútbol con pancartas para que los presentadores de televisión les saquen (que original) al mediodía -“Manolos de cuatro os cambio a mi novia por un bocadillo”, que cachondo eres tío-, le diese el Shakhtar un buen susto esta noche a semejante imbécil. Personajes al que ,si uno lo encontrase en un apuro, digamos por ejemplo una situación que requiriese de atención mécida y ambulancia rápida, le iba a ofrecer su ayuda Bruce Arper, o en su defecto su puta madre, con ayuda de Rita la cantaora. "No puedo llamar a urgencias tio, a este móvil no le dura tanto la batería como al de Messi”, le diría. Y ancha es Castilla.

A kilómetros del hotel con el balón de chocolate, la eliminatoria del Madrid y el Tottenham se solucionó en quince minutos. Los que tardaron las pocas luces del “espárrago” y el poco criterio del árbitro en cargarse una eliminatoria que parecía prometer. Si bien desde la meseta pusieron el grito en el cielo con la expulsión de Van Persia (minuto 65 del partido de vuelta de la eliminatoria por perder tiempo tras provocar al árbitro por perdonarle antes la expulsión), hoy nadie conoce el nombre del árbitro que, aprovechándose de la falta de luces del idiota de Crouch y el tackle sobre Marcelo con una muy rigurosa decisión del colegiado decantó la eliminatoria en el minuto 15 del partido de ida.



Una pena, en una competición donde el Madrid no se ha visto exigido por ninguno de los rivales con la escasa calidad a la que se ha enfrentado, al club le pusieron la alfombra roja camino a la semifinal para que los aficionados no pudiésemos disfrutar con un ya mérmado Tottenham. Al que la baja de Lennon en el calentamiento supuso un quebradero de cabeza que su entrenador solucionó mal desde el principio hasta poco antes de la expulsión. Los sarcásticos cánticos de la grada “Así, así, así gana el Madrid” denotaron la ya típica excitación momentánea que se vive en Chamartín cada vez que ganan, esta vez no se cortaron un pelo aunque se tratase de un partido de alfombra roja. En Valdebebas se ven campeones, casi sin ser exigidos por nadie.

El Barcelona se la juega esta noche, las palabras del técnico, el rival, la remontada frente al Arsenal y las ganas de quitar de en medio a un efusivo Madrid que ha llegado a semis tras un camino de rosas deberían arengar lo suficientemente al Barcelona. Esta noche sí debería ser una gran noche de Champions. Esperemos que el árbitro no se la cargue a los diez minutos.

lunes, 4 de abril de 2011

Que cominece el Show

Empieza lo serio, con la liga en un segundo plano y la explosiva final de copa como catalizador moral para partidos venideros, tenemos la Copa de Europa. El torneo por antonomasia del viejo continente. A priori no parecería que los españoles se hayan encontrado con dos huesos, pero las apariencias engañan.



Los de Concha Espina, heridos y apaleados en una liga que no esperaban perderla por estas fechas, se verán las caras con el Tottenham, uno de los grandes del norte de Londres (esa pequeña parcela británica donde sí se le da importancia al centro del campo). Viniendo con el cartel colgado de equipo-premier parece mucho más peligroso de lo que realmente es.


Novatos en la competición, los Spurs aspiran a grande en Inglaterra, y están en un buen momento para presentar sus credenciales en el viejo continente. Empezando la casa por el tejado. Van der Vaart, Crouch y Roman Pavlychenko pueden dar el golpe en cualquier momento. De ayudarles se encargarán por las bandas. El equipo más rápido del mundo pegado a la linea, tanto el galés Gareth Bale como el velocista de ascendencia jamaicana Aaron Lennon son dos flechas dispuestas a revolucionar los laterales del verde. Pero tras el telón mediático de Bale la verdadera clave de este Tottenham esta en el centro del campo. Luca Modric, croata reivindicado en la pasada Eurocopa, maneja con su batuta el compás al que baila este equipo. Y no estaría de más poder verle con su paisano Kranjcar, otro croata de sobrada calidad. De atrás cojean, y mucho, a la destartalada defensa habrá que sumarle la baja de ayer de Hutton. No obstante Harry Redknapp, ese viejo británico que parece dibujado por un creador del Maniac Mansión, sabe a lo que juega, donde y con quién se las ve, asi que ojo.


Ya lo dice Osvaldo Ardiles, el antiguo spur al que los giris defendían al grito de "¡Argentina!" en plena guerra de las Malvinas por los campos de la antigua Britannia y que conoce de sobra el club, el Madrid parte como favorito, que duda cabe, pero que no se confíe. Los de White Hart Lane tampoco son el Lyon, pero el Madrid puede verse en semifinales sin hacer gran cosa.

En otros lares compiten el Barcelona y el Shakhtar, este sí es un rival difícil. Jodidos como nadie, compensan la dureza y la frialdad soviética de la zaga con la calidad y la magia brasileña en punta. Un viejo conocido por el que en camp barça suspiran en tiempos de defensas postizos no lo pondrá facil desde la retaguardia. Todo liderado por Mircea Lucescu, un perro viejo (y herido) que se las sabe todas. Si bien ya nos lo pusieron difícil en la Supercopa de Europa, el Barcelona ha salido con cierta ventaja de estos enfrentamientos. Pero no es para fiarse, este Shakhtar esta mejor que nunca, dirigidos por una fortuna multimillonaria y con una base deportiva sólida y con proyección (al estilo de la del FCB), monopolizan las viejas tierras ucranianas donde el Dinamo de Kiev se paseaba triunfante no hace mucho.


Precisamente no olvidamos aquellas noches de demonios soviéticos, el Dinamo de Kiev, donde un jovencísimo Schevchenko de la mano de su frío amigo Rebrov, congeló el Camp Nou en una de las noches más inesperadas de la vieja orejona. ¡Cuidado que vienen los soviets!


Dos encuentros apasionantes donde se empiezan a equiparar las fuerzas, más en un caso que en otro. Pero aquí no hay favoritos, y puede pasar de todo. Claro que esto es la Copa de Europa, fútbol de verdad, del jodido. Pasen, vean y disfruten con el espectáculo.

domingo, 3 de abril de 2011

Cuestión de estilo, que no de estilos.

Ayer tarde, el día del homenaje a Ronaldo (el bueno, el que antes de fichar por los blancos llamó para ofrecerse a Gaspar pero Van Gaal, en uno de sus arrebatos, no lo quiso), el Madrid renunció a la Liga en su casa, con su público, ante un equipo que lucha por no descender y que no hace mucho campó durante una década por la segunda división. Lo peor es que no sólo resultó una renuncia del título; una vez más, los blancos, bajo la autoritaria figura de su entrenador, renunciaron a su estilo.



Hasta el punto de que en el segundo anfiteatro se preguntaban si estaban viendo al West Ham o al Catania. Tras la esperpéntica demostración de estrategia y estilo con jugadores desordenados y feísimos pelotazos, su alabado entrenador se escudó en la falta de cratividad y suerte del contrario. Faltó creatividad en lo que tardó en acercar a los extremos a Granero, y a partir de que sentó a éste, porque la apuesta por Lass y Khedira (dos mediocres mediocentros) es clara desde principios de temporada. La suerte del contrario guarda un paradójico paralelismo con la misma que pudo tener él (si a los árbitros los encasillamos en el mundo del azar) en abril del año pasado. La diferencia es que mientras el FCB nunca renunció a su estilo (donde el que no baje la pelota y la toque rápido es un hereje) este Madrid es otro cantar. El desarbolado Madrid cambió hasta el dibujo, el dibujo de sus jugadores sobre el campo donde cambiar algo puede resultar faltal; si bien en barcelona el dibujo se toca como venga en gana puesto que esta subordinado a una filosofía y un ADN de hierro en el que que poco influye la distribución de jugadores en el campo.

Hace año y medio, aterrizó de nuevo el presidente de la gran constructora (nuestro amigo Hans) con otra pila de millones para regalar y promesas de grandeza. Si bién el mismo personaje propició la autodestrucción del club en el momento en que vendió a Makelele, Redondo y al ahora campeón del mundo seleccionador español por, digámoslo sutílmente, old fashioned; llegó con el madridismo rendido a sus pies. La modernización del club, su españolización y el ponerse a la altura de un Barcelona apoteósico fueron sus promesas de turno.

El año pasado, tras una inversión de 300 millones y un “annus horribilis” se quedaron en blanco. No en vano como en tiempos desérticos todo son espejismos, la alegría y la expectación vinieron de la mano de los nuevos reyes magos, esta vez personificados en, el según ellos mismos, “mejor entrenador del mundo”.

Tengo mis dudas si, como Diego Torres afirma en su crónica del partido en “EL PAÍS”, lo trajeron por su racha de imbatibilidad como local o por su heroica gesta de eliminar al todopoderoso Barcelona de la final del Bernabéu. Recapitulemos, tras el paso del volcán Eyfjaluya, dos días de viaje en bus y un arbitraje de juzgado de guardia. El Inter embotellado cual tortuga con la cabeza dentro del caparazón no fue capaz, y repito no fue capaz, de aguantarle dos goles al Barcelona. Solo la última decisión de anular un gol legal a Bojan propició la heroicidad del portugués, lo que incita a un momento de reflexión madridista, de esos que no tienen hace mucho.



Tras la puesta del club en manos de este personaje, la total desespañolización (como la triste situación de las dos emergentes promesas Pedro León y Granero), el aumento considerable de enemigos entre las demás instituciones (no solo nacionales) y la renuncia total al estilo que se le presupone al Madrid de las nueve copas de Europa. Al Madrid solo le quedan las copas, que no es poco. La situación a llevado a que para ganarlas solo les quede la furia, la misma furia con que la selección española se comió una mierda durante cien años, hasta que abanderada por el Barcelona, el fútbol de toque nos hizo campeones del mundo.

Una copa salvaría el desastre, los cuatrocientos millones invertidos, el señorío y el estilo que han dejado moribundos en la cuneta el día que los tiraron por la borda pasarían a un segundo plano si consiguen otra copa para la salita de trofeos. Muchos no estarían contentos, pero una gran mayoría sí, la misma que sigue creyendo a Cristiano y a Mourinho como los mejores en su sitio, nada más lejos de la realidad.

No olvidemos también que el modo en que se consiguen los títulos también influye. Que se lo pregunten sino a Guardiola, y a Mourinho.
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