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martes, 24 de mayo de 2011

La batalla de San Jorge

El próximo sábado se juega la final del torneo más importante a nivel de clubes. Los dos mejores equipos europeos de la última década se juegan el título de Rey de Europa a partido único en el mítico Wembley donde el Futbol Club Barcelona se las verá con el Manchester United, reeditando la final de hace dos años, donde el Barcelona consolidó un modelo trabajado durante casi dos décadas.

Acostumbrado a destacar en las finales, Messi sabe lo que es ganar una final de Champions al MU

La cruz de San Jorge, enarbolada por la República de Génova que controlaba el comercio naval mediterráneo en el siglo XI, fue la bandera insignia de la Royal Navy –la mayor potencia marítima del mundo- tras el permiso solicitado por Inglaterra para portarla en sus buques; siglos después es el emblema nacional. En otro lugar del mediterráneo, el equipo que deslumbró al mundo hace veinte años y consololidó su estilo con un cabezazo de Messi ante los ingleses en la ciudad del Coliseo porta la misma cruz bordada en parte de su escudo, la reservada el emblema de la ciudad y no a la cruz de bandera de del país de origen del fundador, como algunos creen equívocamente.

El choque entre estas dos potencias futbolísticas mundiales, como máximos representantes y exponentes de sus respectivos países se presta tan apasionante como incierto. El Barcelona no tuvo problemas hace dos años cuando, necesitado del triunfo como justificante último a la filosofía del club, pasó por encima de unos ingleses entregados a la causa de aquel ofuscado jugador mediocre en lo colectivo elevado a los altares del fútbol por la gracia del marketing y la caverna. Ahora, despojados de cualquier influencia lusa, el antiguo Newton Heath es un equipo infinitamente más completo, y por lo tanto más peligroso.

Ya ensalzamos sus virtudes e historia en este mismo espacio, pero es necesario recordar que cuando en un equipo prima lo colectivo y los objetivos del grupo por encima de cualquier meta personal, el reto de los rivales es sumamente complicado. Sería impensable tratar el choque como un enfrentamiento de figuras, aunque los dos mejores atacantes del mundo se enfrente cara a cara. La imposición de estilos, donde frente a los violines de la dispuesta orquesta sinfónica culé Sir Alex Ferguson proyectará telarañas en la media para frenar al trío calavera y plantará volantes escopeteados para robar y cabalgar; será lo esencial de la eliminatoria.


Motivados por el escenario de la final, a un Barcelona de ciclos interminables que el mismo Ronald Koeman catapultó a los altares del balompié esta final no le cierra ningún ciclo, puesto que la autorenovación de la masía promete venideros años de gloria. Al contrario que equipos históricos dependientes de figuras extranjeras y de ideas abanderadas por entrenadores unicos como puede ser el Milan de Sacchi, este Barcelona no contempla Londres como el final del viaje, sino como una pequeña parada donde poder clavar su bandera. Una bandera que, dibujada con la misma cruz de San Jorge que llevan los ingleses, simboliza el seguir imponiendo su hegemonía mundial y el triunfo del estilo para, tocando los violines, alcanzar la gloria una vez más, y seguir recorriendo el camino.

PD El análisis e historia del Manchester United en este mismo blog http://trasterodel10.blogspot.com/2011/04/newton-heath-imposible-de-derribar_6792.html

miércoles, 4 de mayo de 2011

Football is coming home

El Barcelona vuelve a casa, o mejor dicho, a su segunda casa. El año en el que Barcelona celebró sus juegos olímpicos y se abrió al mar y al mundo se empezó a forjar la gran leyenda del club a raíz del obús de Ronald Koeman en el mítico Wembley. Ayer, casi veinte años después, el Futbol Club certificó su pase a la final que se celebrará en el nuevo estadio.

Con Atila alejado de los focos y sus jugadores entregados a la única causa que se les presupone: el fútbol. El Madrid saltó al césped con la alineación más ofensiva de la serie, mermados quizás por la extraña decisión de jugar con Kaka y Higuaín, que están lejos de poder competir en un choque de estas alturas, al Madrid le faltó tino. Sin amilanarse y presionando, los blancos no estaban dispuestos a esperar en la media, pero el entusiasmo le duró diez minutos. Progresivamente, el Barcelona fue cogiendo más terreno y ganando en ocasiones. La primera parte acabó con el Madrid pidiendo la hora y Casillas ganándose el sueldo.

La entrada de la segunda parte nos trajo la jugada polémica de la noche. Piqué derribó a Ronaldo al borde del área cuando, en su caída, derribo a Mascherano y éste no pudo cortar el balón que recogió Higuaín para, una vez anulada la jugada, meter el balón entre los tres palos. El árbitro interpretó falta de Cristiano (un tanto piscinero) sobre el jefecito y la anuló. Desde mi ignorancia arbitral pero pensando con raciocinio. Si la falta existe sobre Cristiano y se deja seguir la ley de la ventaja se anularía con el derribo de Masche que, sin el traspiés del luso, hubiera cortado el balón. El rocambolesco  Madrid tiene una jugada con la que politizar y maldecir más rocambolesca aún. A su vez, hay que decir que Carvalho, Marcelo, Lass (el mejor del Madrid) y Adebayor debieron ser expulsados. A ninguno le achantó la primera cartulina y el colegiado, escapando de líos, se decidió a no expulsarles tras las reiteradas faltas merecedoras de la segunda papeleta.


Los porteros, esos extraños de las alineaciones, evidenciaron los poderes y carencias de sus propios equipos, y se convirtieron en el mejor reflejo para una lectura de las circunstancias. Mientras Casillas achicaba ocasiones manifiestas de gol y adelantaba 35 metros la pelota para rifarla con pelotazos. Valdés, expléndido en su juego de pies, empezó la jugada que hundiría al Madrid. El pase inició la jugada con un sutil toque a Alves por encima de la delantera y la cabalgada del brasileño por ese agujero que es la banda de Marcelo para dejársela a Iniesta que, con visión periférica dejó solo a Pedro para repetir su gol del Bernabéu el pasado año.

Tras la respuesta de Marcelo, expléndido en ataque pero horroroso en la defensa, el Barcelona se limitó a matar la eliminatoria en los últimos minutos en los que el Madrid, necesitado de dos goles, no volvió a ver la pelota. La eliminatoria se sentenció con la entrada al campo de Abidal para que, superado el cáncer de este, el Barcelona alcanzase la final que se le negó el año pasado.

Tras cinco semifinales y dos champions del Barcelona en seis años. El Madrid, fanatizado por su líder, volvió a jugar su partido en los medios. Dice mucho que la primera vez que alcanzan estas semifinales en los mismos años en que su rival domina Europa el balance sea de tres tiros a puerta en los dos partidos (y dos en la misma jugada)

La serie de estos extraños y cansinos play-offs se salda con reflexiones peligrosas. Unos verán conspiraciones y denuncias a la vez que se satisfarán con la igualdad de resultados. En una serie que exigía dosificar esfuerzos y valorar venideros choques, el Barcelona le ganó al Madrid con todas las de la ley, aunque otros piensen lo contrario.

jueves, 28 de abril de 2011

La pelota tiene razón

Las casas de apuestas lo tenían claro: con el dinero no se juega y existía un favorito, y ese favorito no jugaba de local ni contaba con todos sus efectivos titulares. El fútbol les dio la razón.

El Madrid echó a correr el esférico y a los 15 segundos ya dibujó una clara parábola sobre las cabezas del centro del campo blaugrana hacia tierra de nadie. Las cartas estaban sobre la mesa, excepto una quizás del Barcelona, de la que hablaremos más adelante. La baja de Iniesta, coartada en la que se escudó “el puto amo” para atrincherar a Pepe en el centro del campo no le hizo cambiar de opinión. Tampoco la medrada defensa culé, con la improvisada experiencia de Puyol en el flanco izquierdo alentaron la escasa mentalidad ofensiva del conjunto local. Con esta situación, los blancos se alinearon tras la linea de la divisoria, mientras que los azulgranas buscaban los pocos resquicios que deja un equipo que defiende con 9 de campo en su medular. Aun así, las mejores ocasiones fueron para los de Barcelona. Messi se volvió a inventar un pase imposible pero Xavi (espléndido todo el choque) topó con Casillas. Un par de acciones individuales de Villa, que parece recuperarse poco a poco, avisaron a la porteria del fondo sur. Por parte del Madrid las ocasiones llegaron solo a balón parado tras dos piscinazas de Di María, que le sacó la cartulina a Dani Alves.

No faltó la polémica, los culés, cansados de recibir y del juego al borde del reglamento de los otros partidos, las intimidaciones al árbitro y las guarradas fuera de tiempo (de esto no se pudieron librar) exageraron las faltas de los blancos que se saldó con la amarilla de Arbeloa (con olvido de la de Ozil). Una tangana en el túnel de vestuarios donde a un feo gesto de Pinto le correspondió una chulería de Chendo (contagiado por la excitación constante del banquillo blanco) se saldó con la expulsión del portero suplente en el intermedio.

La salida de Adebayor y el adelanto de la linea de presión dificultó la fácil salida de balón de la zaga capitaneada por Piqué, excelso en la salida de balón pero inocente en dos ocasiones. En el minuto sesenta, Pepe hizo de él mismo. Se empeñó en que Dani Alves protagonizase la danza de los cisnes en pleno salto con una salvaje plancha que impactó en su tibia y le hizo rotar 180 grados una vez en el aire (lo cual es imposible por empuje propio una vez iniciado el salto), y le hizo un flaco favor a su equipo. A partir de aquí, el Barcelona jugó con el rival. En el banquillo de los 140 millones no hubo movimiento, en el de los tres y medio (tres de Affelay y medio de Pinto) sí. El cambio de Pedro, falto de chispa y pisado salvajemente por Marcelo, por el holandés marcó el punto de inflexión. Desde Breda agarró la pelota para, con una suave pausa y el semirresbalón del brasileño, desbordar al lateral y dársela a Messi que, huyendo de la marca de Alonso y anticipándose a Ramos, anotó el primero.

A partir de aquí fue coser y cantar, más bién hilvanar pases hasta encontrar otro hueco. Messi, impaciente, se lo buscó el solo. Agarró la pelota en la media y, regateando a los cinco defensores que lo seguían, batió cruzado al portero por el palo largo. La eliminatoria estaba sentenciada. Pep le terminó de pintar la cara a su homólogo con la salida de Sergi Roberto, un chavalín con cara de querubín que deslumbra a quién le ve en el filial. El arbitró pito el final y el puto amo había caído con todo el equipo. La rajada en rueda de prensa, donde al Real club Florentino (personificado en la figura del portugués) sólo le quedó el pataleo ridículo, evidenció la impotencia blanca. 

Demoledora lección de estrategas. En el duelo más importante del carrusel de clásicos Guardiola regaló la champions de la sala de prensa para dar un pasito más hacia ese santuario culé que es Wembley. El Madrid, que no quiso ir a por el partido en casa, sólo le quedaron las lamentaciones y las conspiraciones, fanatizados por un técnico que, pese a venir con la etiqueta de mejor entrenador del mundo, poca herencia futbolística va a dejar en Chamartín. A los culés, cimentados en la posesión de balón (500 pases frente a los poco más de 100 blancos), el fútbol les dio la razón que Cristiano parecía querer robarle la semana pasada con aquello de "la posesión no importa". La prensa internacional, única medida neutral en estos mundos, alabó la victoria culé.


P.D. Un saludo a Antonio Burgos. El señoritingo andaluz con bastón, firmante en ABC y disfrazado literal, que no literariamente de Hemingway, que deseó una manita para los culés porque le irrita que en Cataluña quiten los toros pero humillen al Madrid al compás de los “olés” que marca el, para él, alelado de Messi. Vaya usted con dios, y con la UEFA, que seguro que estará viendo conspiraciones y ovnis, como medio madridismo.

lunes, 18 de abril de 2011

El análisis de dos grandes

Di Stéfano y Cruyff, dos grandes de la historia del fútbol guardan relación con la burguesía nacional, y han hablado del clásico.

En España y en Inglaterra, el fútbol es todo. Horas de telediarios, análisis, reportajes, estadísticas (esas inútiles estadísticas), debates, discusiones, blogs e infinitas opiniones. En Inglaterra dicen que, como todo el mundo opina, Capello se enfrenta a cincuenta millones de seleccionadores, todos con su alineación. Aquí no es diferente, todo el mundo tiene que decir algo, verdad por delante. Y podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la amplia mayoría, partiendo de que no tiene ni idea, sólo dice chorradas. Entre los periodistas la cosa no es distinta, basta ver que sólo un selecto grupo de este gremio se detiene a analizar las cosas desde un punto de vista neutral, y pocos muestran intereses en fronteras que traspasan la temática del clásico. Aunque todos coincidimos en que existen unas voces que, por experiencia, currículum y grandeza, sus opiniones valen su peso en oro y lo que dicen suelen dictar sentencia para aquellos incapaces de aproximarse a sus análisis.

Estos dos grandes son la viva imagen de los grandes rivales españoles. Cruyff es el Barcelona, el germen de una idea llena de triángulos y posesión que nos ha llevado al súmmum futbolístico. El otro, Alfredo Di Stéfano, es el Real Madrid, y tiene seis copas de Europa.

El resultado en el clásico, tras el miedoso planteamiento defensivo madridista, arengó la ilusión del aficionado blanco que se veía superado y aplastado sin remedio estos últimos años. El que no se consuela es porque no quiere, y el aficionado de bocadillo, pipas y corneta sopla con la excitación del que se ve capaz. Incapaz de analizar un partido aburrido. Todo se resume en la misma idea, el Madrid empató con uno menos, y Mourinho no miente, jugamos con diez medio partido.

Años luz de los análisis de estos genios, al margen de la polémica del entrenador (zanjada por si cabían dudas por Piqué) el partido nos deparó el mismo análisis por parte de ambos. Cruyff y Di Stéfano coinciden en que sólo hubo un equipo sobre el campo, sólo uno propuso jugar al fútbol y también, sólo uno, jugó como equipo pequeño. Ambos no ven mucho futuro a este planteamiento y, mientras Cruyff analiza como debería enfrentarse a este tipo de partidos, Alfredo desde la otra orilla ve las cosas del mismo modo y propone un cambio de estrategia.

Normalmente, el campeón siempre apoyaba las acciones del técnico, pero ahora cree que el sábado rebasó los límites. A don Alfredo no le gustó ver como su Madrid de las seis copas de Europa (ahora nueve) se entregaba al rival y disponía esos pobres planteamientos. La voz con más autoridad de la casa blanca debe tener cuidado. El aficionado de corneta y pancarta, de pandereta y banderita, se puede pasar, tal y como hace Mourinho, la historia del club y las seis copas de Europa de Alfredo por dónde todos imaginamos. Porque ahora, en la casa blanca, el fin justifica los medios, y eso es algo que el aficionado tiene muy claro.

Fin del Acto I

La credibilidad de Mourinho tras la eliminación del Barcelona en la Champions del año pasado blindó al técnico portugues del linchamiento público al que fueron sometidos Juande Ramos y Capello. Ambos tachados de conservadores, los dos tuvieron en sus respectivos clásicos más posesión que el rival y más tiros a puerta.

El día de la primera revancha tras el 5-0. Mourinho se aferró al planteamiento de equipo pequeño, asimilando además su papel victimista. El patatal propuesto en un campo que pretende ser un centro del fútbol mundial, donde la hierba se dejó crecer a propósito para dificultar la circulación del balón (menos fútbol), tampoco corrió en su contra. “El Barça ha jugado en campos peores”, “Mourinho es el mejor entrenador”, decían los merengues. El planteamiento táctico tampoco espoleó las esperanzas de ver un partido entretenido. El Barcelona cocinaba sus jugadas a fuego lento, con pausa, y se encontró con el planteamiento opuesto. EL contragolpe, de consumo rápido y comida basura, fast-food y las hamburguesas de a euro. El trivote, con tres jugadores de corte defensivo (incluido Pepe que es un reconvertido central), tampoco hizo mella en el aura del luso con respecto a su afición. Con el escenario trabado y las piezas dispuestas a no dejar jugar, el Barcelona se anotó otro récord de posesión. Un diez por ciento más que en el clásico de la manita. Demasiado para cualquier entrenador, no para el del Madrid.


El centro del partido fue, con permiso de Messi, Pepe. Redescubierto como pivote defensivo, sus cualidades y defectos se elevaron a la máxima potencia. Cortó y robo balones como casi tantas patadas repartió, lo que no le impidió ver siquiera una cartulina. La permisividad de Muñiz Fernandez alentó la rabia de un Pepe que se vio con licencia para repartir. Con todo, el Barcelona se pusó por delante. Albiol agarró por el cuello a Villa y Messi transformó el penalty. Con el rival en inferioridad de condiciones, el Barcelona no quiso matar el partido. El partido propuesto por los blancos, de balonazos al área y jugadas a balón parado (el único recurso de peligro del RM), generó, junto a la salida de Ozil, una serie de ocasiones que se remataron con el penalti inexistente sobre Marcelo, que lo celebró como un título.

Sin acomplejarse en su papel de equipo pequeño, el Madrid salió con la cara alta por el túnel de vestuarios, conscientes de que habían perdido la liga. Para los aficionados, el partido guarda un amargo regusto. No le gustó a nadie. Consecuencias del pobre planteamiento del técnico blanco. Pero en Chamartín las urgencias priman más que la historia, y el fin siempre justifica los medios. No importa ser el club más laureado de la historia, lo importante es ganarle al Barcelona. La cuestión es si, con este planteamiento, podrán plantarle cara a los culés (que parecían jugar a medio gas y estar con un ojo en el miércoles). La cosa parece complicada, en este juego suele triunfar la constancia frente a los chispazos, pero puede pasar de todo. Y parece que el guión no tiene pintar de cambiar. Esperemos que, como bién dice Mourinho, los árbitros se portan un poco mejor.

jueves, 7 de abril de 2011

Abran paso

El Barcelona dio un paso de gigante hacia las semifinales de Copa de Europa en un partido que no discurrió por los cauces a los que acostumbra el guión barcelonista. Resultadistas y efectivos como nunca ante un bonito Shakhtar que adoleció las formas que te hacen superar una eliminatoria. Un resultado de oro ante un rival con mucho empaque que mereció mucho más.

La alineación de Keita, en detrimento de Pedro, fue el fiel reflejo del tremendo respeto, donde algunos lo tildaban de falsa modestia, de Guardiola hacia Lucescu. En el minuto dos, Iniesta –disfrazado de delantero- materializó el primero en una jugada típica culé con algo de fortuna en el error al corte de la zaga ucraniana, mermada por la baja de Chygrynskiy. El partido dio paso a un intercambio de golpes donde se puso en evidencia tanto la calidad y la chispa brasileña del ataque soviético como su falta de puntería. Los ataques del pep team se saldaban con Sergio Busquets como central doblando a los delanteros en varias jugadas en el área rival -ADN barça- y los del Shakhtar con un par de manos a manos que Luiz Adriano no materializó tras buenas acciones de Willian y Douglas Costa, a los que suerte que el Barcelona no dejó perfilarse a puerta como ya hicieran en el Coliseo romano. Al Barcelona, que le costó coger la batuta del partido, se le abrió el cielo cuando, en una genialidad de 40 metros de Iniesta –otra vez-, Alves (peleado a cabalgadas con Willian toda la noche) regateó con un toque sutil al fallón portero rival y transformó el segundo minutos antes del descanso.



El brasileño fue más Alves que nunca. Elevado a la máxima potencia, compitió con el extremo izquierdo del Donestsk a carreras de ochenta metros. El brasileño creó tanto peligro en el área rival como en la propia, donde las cogidas de espalda del extremo y dos inocentes pases pudieron cambiar el sino del partido de no ser por la falta de puntería rival. Reflejo como nadie del partido, Alves no se quedó nunca sin pilas en un partido que exigía su mejor versión.


Tras el tercero de Piqué, el Shakhtar se encontró con un gol inesperado. La siguiente acción Messi (más jugador que nunca), con su enésima asistencia de la temporada, sirvió el cuarto en bandeja de plata a un Keita que reventó la escuadra. Lejos de amilanarse y encerrarse en su área, Lucescu sacó a un mediocentro creativo, Fernandinho. El carioca es el eje sobre el que rota el sistema ucraniano. Lesionado toda la temporada, “Furbescu” retiró al encargado de marcar a Xavi buscando más creación. Una apuesta tan arriesgada como digna de un equipo que nunca le perdió la cara al partido. Otra vez más, Luiz Adriano no pudo apuntarse un tanto al estrellarse contra la madera, toda la efectividad del día cayó al mismo lado del tejado. El quinto de Xavi, liberado de su marca, fue excesivo castigo para un equipo que no mereció tanta crueldad futbolística.

El choque, con un resultado tan abultado como posiblemente injusto, evidenció el potencial del Shakhtar, su débil zaga y una delantera tan peligrosa como inocente. Del lado culé, en defensa existe un problema. La solución de Sergio Busquets resta toque y criterio en el centro del campo, y se necesita un central rápido como el beber, veremos que ocurre con Puyol.

El Barcelona pide paso hacia las semifinales, donde el Madrid presumiblemente acudirá también a la cita. Pero mientras que para el Barça será la sexta vez en siete años que llega tan lejos (ganando dos veces), el Madrid se presenta tras estar el mismo tiempo desaparecido de Europa. Los caminos no han sido los mismos, la “remuntada” londinense y el partido de ayer no guardan ningún paralelismo con la placida trayectoria merengue, pero eso es harina de otro costal del que hablaremos a su tiempo.

Antes habrá que viajar a Donetsk, donde hay que superar el trámite en esas gélidas tierras. Y despedirse de Lucescu y del Shakhtar con el reconocimiento que merecen un conjunto que pese a la falta de justicia poética, superó el percal con nota y una actitud tan arriesgada como honrosa. Un digno y buen rival con el que el destino fue cruel. El equipazo de Ucrania venía años avisando, este año han dado el do de pecho, apuntaban muy muy alto pero se han topado con el Barcelona. El año que viene darán más guerra, y seguro que Guardiola no tendrá volver a jugar a “Caperucita y el lobo”.

PD En TV3, la "televisió catalanista bromista" se quedaron a cuadros tras la frialdad de guardiola en la entrevista tras el partido. Luego le encontraron la explicación. Evidentemente a Pep no le hizo ninguna gracia que se ningunease y bromease con los videos de la entrega del balon de chocolate a Chygrynskiy (ya denunciadas en este blog), los periorrisas y sus cosas... Bien merecido se lo tienen.

miércoles, 6 de abril de 2011

Alfombra roja en el Bernabéu

Pep Guardiola, director psicológico del Barcelona y el barcelonismo, llamó ayer al pesimismo alertando del peligro de la eliminatoria. “No tengo buenas sensaciones”, dijo. Llamada de atención al estilo Cruyff que puede llegar a tiempo.

El técnico recalcó que al Barcelona le cuesta mucho más ganar los partidos, remarcó el peligro de la eliminatoria y ensalzó las virtudes del rival y de su técnico, “Furbescu” (de fútbol, nada peyorativo) a la vez que defendió a Chygrynskiy (su apuesta personal del que ya hablamos aquí) de las bromas continuadas a las que se ve sometido por su nombre y la situación de la pasada temporada.

Si bien algún retrasado mental, quiso hacerse el graciosillo delante de las cámaras de televisión regalándole al central un balón de oro de chocolate “como el de Messi”, dijo el asno, no estaría de más que Dmitro se saliese esta noche y demostrase a los ingratos seguidores catalanes lo que es un central, de esos que estas semanas no rula por camp Barca. Uno estaría frito de que, en estos tiempos en los que la guillotina y los fusilamientos no casa bién con esas escenas de familias que van a los campos de fútbol con pancartas para que los presentadores de televisión les saquen (que original) al mediodía -“Manolos de cuatro os cambio a mi novia por un bocadillo”, que cachondo eres tío-, le diese el Shakhtar un buen susto esta noche a semejante imbécil. Personajes al que ,si uno lo encontrase en un apuro, digamos por ejemplo una situación que requiriese de atención mécida y ambulancia rápida, le iba a ofrecer su ayuda Bruce Arper, o en su defecto su puta madre, con ayuda de Rita la cantaora. "No puedo llamar a urgencias tio, a este móvil no le dura tanto la batería como al de Messi”, le diría. Y ancha es Castilla.

A kilómetros del hotel con el balón de chocolate, la eliminatoria del Madrid y el Tottenham se solucionó en quince minutos. Los que tardaron las pocas luces del “espárrago” y el poco criterio del árbitro en cargarse una eliminatoria que parecía prometer. Si bien desde la meseta pusieron el grito en el cielo con la expulsión de Van Persia (minuto 65 del partido de vuelta de la eliminatoria por perder tiempo tras provocar al árbitro por perdonarle antes la expulsión), hoy nadie conoce el nombre del árbitro que, aprovechándose de la falta de luces del idiota de Crouch y el tackle sobre Marcelo con una muy rigurosa decisión del colegiado decantó la eliminatoria en el minuto 15 del partido de ida.



Una pena, en una competición donde el Madrid no se ha visto exigido por ninguno de los rivales con la escasa calidad a la que se ha enfrentado, al club le pusieron la alfombra roja camino a la semifinal para que los aficionados no pudiésemos disfrutar con un ya mérmado Tottenham. Al que la baja de Lennon en el calentamiento supuso un quebradero de cabeza que su entrenador solucionó mal desde el principio hasta poco antes de la expulsión. Los sarcásticos cánticos de la grada “Así, así, así gana el Madrid” denotaron la ya típica excitación momentánea que se vive en Chamartín cada vez que ganan, esta vez no se cortaron un pelo aunque se tratase de un partido de alfombra roja. En Valdebebas se ven campeones, casi sin ser exigidos por nadie.

El Barcelona se la juega esta noche, las palabras del técnico, el rival, la remontada frente al Arsenal y las ganas de quitar de en medio a un efusivo Madrid que ha llegado a semis tras un camino de rosas deberían arengar lo suficientemente al Barcelona. Esta noche sí debería ser una gran noche de Champions. Esperemos que el árbitro no se la cargue a los diez minutos.

lunes, 4 de abril de 2011

Que cominece el Show

Empieza lo serio, con la liga en un segundo plano y la explosiva final de copa como catalizador moral para partidos venideros, tenemos la Copa de Europa. El torneo por antonomasia del viejo continente. A priori no parecería que los españoles se hayan encontrado con dos huesos, pero las apariencias engañan.



Los de Concha Espina, heridos y apaleados en una liga que no esperaban perderla por estas fechas, se verán las caras con el Tottenham, uno de los grandes del norte de Londres (esa pequeña parcela británica donde sí se le da importancia al centro del campo). Viniendo con el cartel colgado de equipo-premier parece mucho más peligroso de lo que realmente es.


Novatos en la competición, los Spurs aspiran a grande en Inglaterra, y están en un buen momento para presentar sus credenciales en el viejo continente. Empezando la casa por el tejado. Van der Vaart, Crouch y Roman Pavlychenko pueden dar el golpe en cualquier momento. De ayudarles se encargarán por las bandas. El equipo más rápido del mundo pegado a la linea, tanto el galés Gareth Bale como el velocista de ascendencia jamaicana Aaron Lennon son dos flechas dispuestas a revolucionar los laterales del verde. Pero tras el telón mediático de Bale la verdadera clave de este Tottenham esta en el centro del campo. Luca Modric, croata reivindicado en la pasada Eurocopa, maneja con su batuta el compás al que baila este equipo. Y no estaría de más poder verle con su paisano Kranjcar, otro croata de sobrada calidad. De atrás cojean, y mucho, a la destartalada defensa habrá que sumarle la baja de ayer de Hutton. No obstante Harry Redknapp, ese viejo británico que parece dibujado por un creador del Maniac Mansión, sabe a lo que juega, donde y con quién se las ve, asi que ojo.


Ya lo dice Osvaldo Ardiles, el antiguo spur al que los giris defendían al grito de "¡Argentina!" en plena guerra de las Malvinas por los campos de la antigua Britannia y que conoce de sobra el club, el Madrid parte como favorito, que duda cabe, pero que no se confíe. Los de White Hart Lane tampoco son el Lyon, pero el Madrid puede verse en semifinales sin hacer gran cosa.

En otros lares compiten el Barcelona y el Shakhtar, este sí es un rival difícil. Jodidos como nadie, compensan la dureza y la frialdad soviética de la zaga con la calidad y la magia brasileña en punta. Un viejo conocido por el que en camp barça suspiran en tiempos de defensas postizos no lo pondrá facil desde la retaguardia. Todo liderado por Mircea Lucescu, un perro viejo (y herido) que se las sabe todas. Si bien ya nos lo pusieron difícil en la Supercopa de Europa, el Barcelona ha salido con cierta ventaja de estos enfrentamientos. Pero no es para fiarse, este Shakhtar esta mejor que nunca, dirigidos por una fortuna multimillonaria y con una base deportiva sólida y con proyección (al estilo de la del FCB), monopolizan las viejas tierras ucranianas donde el Dinamo de Kiev se paseaba triunfante no hace mucho.


Precisamente no olvidamos aquellas noches de demonios soviéticos, el Dinamo de Kiev, donde un jovencísimo Schevchenko de la mano de su frío amigo Rebrov, congeló el Camp Nou en una de las noches más inesperadas de la vieja orejona. ¡Cuidado que vienen los soviets!


Dos encuentros apasionantes donde se empiezan a equiparar las fuerzas, más en un caso que en otro. Pero aquí no hay favoritos, y puede pasar de todo. Claro que esto es la Copa de Europa, fútbol de verdad, del jodido. Pasen, vean y disfruten con el espectáculo.

domingo, 3 de abril de 2011

Cuestión de estilo, que no de estilos.

Ayer tarde, el día del homenaje a Ronaldo (el bueno, el que antes de fichar por los blancos llamó para ofrecerse a Gaspar pero Van Gaal, en uno de sus arrebatos, no lo quiso), el Madrid renunció a la Liga en su casa, con su público, ante un equipo que lucha por no descender y que no hace mucho campó durante una década por la segunda división. Lo peor es que no sólo resultó una renuncia del título; una vez más, los blancos, bajo la autoritaria figura de su entrenador, renunciaron a su estilo.



Hasta el punto de que en el segundo anfiteatro se preguntaban si estaban viendo al West Ham o al Catania. Tras la esperpéntica demostración de estrategia y estilo con jugadores desordenados y feísimos pelotazos, su alabado entrenador se escudó en la falta de cratividad y suerte del contrario. Faltó creatividad en lo que tardó en acercar a los extremos a Granero, y a partir de que sentó a éste, porque la apuesta por Lass y Khedira (dos mediocres mediocentros) es clara desde principios de temporada. La suerte del contrario guarda un paradójico paralelismo con la misma que pudo tener él (si a los árbitros los encasillamos en el mundo del azar) en abril del año pasado. La diferencia es que mientras el FCB nunca renunció a su estilo (donde el que no baje la pelota y la toque rápido es un hereje) este Madrid es otro cantar. El desarbolado Madrid cambió hasta el dibujo, el dibujo de sus jugadores sobre el campo donde cambiar algo puede resultar faltal; si bien en barcelona el dibujo se toca como venga en gana puesto que esta subordinado a una filosofía y un ADN de hierro en el que que poco influye la distribución de jugadores en el campo.

Hace año y medio, aterrizó de nuevo el presidente de la gran constructora (nuestro amigo Hans) con otra pila de millones para regalar y promesas de grandeza. Si bién el mismo personaje propició la autodestrucción del club en el momento en que vendió a Makelele, Redondo y al ahora campeón del mundo seleccionador español por, digámoslo sutílmente, old fashioned; llegó con el madridismo rendido a sus pies. La modernización del club, su españolización y el ponerse a la altura de un Barcelona apoteósico fueron sus promesas de turno.

El año pasado, tras una inversión de 300 millones y un “annus horribilis” se quedaron en blanco. No en vano como en tiempos desérticos todo son espejismos, la alegría y la expectación vinieron de la mano de los nuevos reyes magos, esta vez personificados en, el según ellos mismos, “mejor entrenador del mundo”.

Tengo mis dudas si, como Diego Torres afirma en su crónica del partido en “EL PAÍS”, lo trajeron por su racha de imbatibilidad como local o por su heroica gesta de eliminar al todopoderoso Barcelona de la final del Bernabéu. Recapitulemos, tras el paso del volcán Eyfjaluya, dos días de viaje en bus y un arbitraje de juzgado de guardia. El Inter embotellado cual tortuga con la cabeza dentro del caparazón no fue capaz, y repito no fue capaz, de aguantarle dos goles al Barcelona. Solo la última decisión de anular un gol legal a Bojan propició la heroicidad del portugués, lo que incita a un momento de reflexión madridista, de esos que no tienen hace mucho.



Tras la puesta del club en manos de este personaje, la total desespañolización (como la triste situación de las dos emergentes promesas Pedro León y Granero), el aumento considerable de enemigos entre las demás instituciones (no solo nacionales) y la renuncia total al estilo que se le presupone al Madrid de las nueve copas de Europa. Al Madrid solo le quedan las copas, que no es poco. La situación a llevado a que para ganarlas solo les quede la furia, la misma furia con que la selección española se comió una mierda durante cien años, hasta que abanderada por el Barcelona, el fútbol de toque nos hizo campeones del mundo.

Una copa salvaría el desastre, los cuatrocientos millones invertidos, el señorío y el estilo que han dejado moribundos en la cuneta el día que los tiraron por la borda pasarían a un segundo plano si consiguen otra copa para la salita de trofeos. Muchos no estarían contentos, pero una gran mayoría sí, la misma que sigue creyendo a Cristiano y a Mourinho como los mejores en su sitio, nada más lejos de la realidad.

No olvidemos también que el modo en que se consiguen los títulos también influye. Que se lo pregunten sino a Guardiola, y a Mourinho.

La excepción que confirma la regla


Para desgracia de nuestro “querido” president, ayer se volvió a confirmar aquello de “por la boca muere el pez”. Desde aquellos míticos comentarios de Salihamidzic en la previa de una vibrante noche de Champions contra los galácticos se han dado numerosas meteduras de pata, y se seguirán dando.



El aguerrido Sporting de Preciado, al que Mourinho criticó por tirar el partido contra el Barcelona allá por ese otoño de bonanza madridista previo a la tormenta invernal que poco después les pillaría de sopetón, se cargó la racha del portugués de nueve años sin perder en casa. Perder no es ganar, y no perder se puede hacer de muchas maneras, lo que matiza el valor de tal racha.

A kilómetros de allí, y solo unas horas después el Barcelona solventó una complicada salida repleta de bajas en donde lo mejor (con permiso de Mascherano) fueron las tajantes paradas de Victor Valdés y las sinuosas curvas de las parábolas de las faltas que nos regala Messi y los zigzagueantes movimientos de los tobillos de Thiago, ese artista que regatea sin balón al compas de los “ooooh” de la grada.

Matemáticamente la liga no esta decidida, pero psicológica y objetivamente sí, en un campeonato sin interés donde lo más interesante es el duelo directo entre los dos ricos, el clásico a pasado a ser un trámite en esta competición. En Madrid se van de copas, dicen ellos. Pero las noches de marcha son peligrosas, hay que tener cuidado con quién tropiezas, y en Barcelona también se van de juerga.


Suerte que en Sant Joan Despí trabajan y callan para que, hablando con la pelota, consigan que las perlas del presidente se conviertan en la excepción que confirma la regla. La misma que esta tarde se ha vuelto a cumplir.

viernes, 1 de abril de 2011

¿Por qué no te callas?

Tras la exitosa deportiva etapa de Laporta como presidente blaugrana, donde no faltaron las polémicas, todos nos acordamos de aquellas juergas y esas declaraciones exaltando triunfos sobre máximos adversarios. Si bien el expresidente no se destacaba por su mesura nunca se atrevió a hablar antes de tiempo y fue muy cauto cuando se le presentaba la ocasión.



El nuevo "president", que no acaba de encontrar su sitio. No solo dejó vendido al equipo cuando desde la capital sonaban acusaciones de dopaje, sino que ayer se unió al archiconocido club de los bocazas. Desde "el chorreo" de Boluda hasta el "a ver si a nosotros nos meten ocho", donde el chorreo se saldó con un 4-0 en Anfield y la perla del portugueis en un apoteósico 5-0 (la derrota más humillante en un campo de fútbol que se recuerde), en camp barca cerraban bocas. Hablaban en el campo y con la pelota (exceptuando algun comentario post-partido del expresident).

La entrada triunfal en este selecto club de bocazas se materializó ayer cuando, en compañía de otro iluminado regionalista (no es nacionalismo cuando no se trata de países) que apostaba una victoria por 4-0 (1 gol por cada raya de la senyera), pronostico otra manita, "para no perder la costumbre".

Rosell, en su tono jocoso y de risas, pudo no darse cuenta que tiró por la borda todo el saber estar que reinaba en camp barca durante estos tres años. El día que luchó por el hambre provocó e incitó a que un rival herido nos coma vivos el 20a, lo que viendo la situación actual y la salud de la mitad de la plantilla no es como para tomarselo a broma.

Uno estaría encantado de que el rey de su país hubiera asistido a esa jornada tan solidaria de mandens la fem a la porra o como la llamasen, para que le hubiera soltado un buen "¿Por qué no te callas?!".

jueves, 24 de marzo de 2011

El puzzle

Mientras transcurre la temporada con sus altibajos, idas y venidas, derbis, selecciones portadoras de virus FIFA y parones ligueros y de copas, en camp barça diseñan con calma la plantilla de la temporada que viene. Si bien es importante ponerse a tiempo con estos temas, no deben acabar como comidilla actual y carne de rumorología que enturbien y distraigan de objetivos primordiales. Si bien es cierto que la posibilidad de conseguir otro triplete (posibilidad al fin y al cabo) es difícilmente eclipsable por los culebrones de renovaciones y altas.

El último en cerrarse ha sido la renovaçao de Dani Alves, el mejor lateral derecho del mundo. EL fcb ha resuelto el culebrón más importante de todos, mucho más que el fichaje de algún central o algún heredero del tiki taca. El brasileiro, que no recuerdo haber besado nunca el escudo y sí pronunciar palabras muy sensatas pero que hervían la sangre del aficionado radical, es un profesional de cuidado, y rinde mucho más que cualquier besaescudos que pululan por ahí.

Mientras Xavi disfruta sus últimas temporadas, se piensa en el relevo de la pieza clave del engranaje. El puesto sin duda más importante de los mortales del 11 culé (Messi aparte). Se demuestra mucho interés por la cansina vuelta de Fábregas al camp nou.. Si bien hace poco era señalado como el único heredero posible a llenar la futura vacante de Xavi Hernández, ahora es un posible fichaje muy cuestionado. No hay duda de que el de Arenys tiene ADN barça, una visión de juego como pocos y una aparente velocidad (de toque, de visión, de cabeza, de juego) aprehendida de la exigente premier que queda en evidencia cuando juega con la roja. La gente se empieza a cansar de sus eternos coqueteos que no acaban en ninguna parte, el Arsenal no gana nada y la sombra del centrocampista se aclara en el horizonte, pero dos palabras con Arsene Wenger y se imposibilita la vuelta una y otra vez.



Una oportunidad de oro que el chaval no valora, el centro del campo del mejor equipo del mundo, con el mejor juego de la historia no deberían hacer pensar mucho a nadie, excepto a la perlita gunner.

Visto el panorama no es raro ver que el Barcelona amplía horizontes, gusta Borja Valero y Silva, y no es para menos. El calvito de la fabrica blanca es un maestro y su calidad iguala sin dudas a la del catalán dubitativo. De Silva poco hay que hablar, sin tener ni papa de english ha cogido la batuta del desestructurado city, donde la calma de Yaya Touré y la calidad de “carlitos el feo” Tevez son los únicos puntos positivos en una plantilla con un entrenador indigno de un club con tanta calidad y un jeque que no sabe distribuir sus petrodólares por el campo. Ambas son alternativas muy serias al fichaje de Cesc, y en mi opinión Silva tiene más que el canterazo culé.




Mientras no nos olivados de Thiago Alcántara, el desparpajo de una silueta que se mueve a los compases de Ronaldinho y la pisa al ritmo que lo hacía Roman. El hijo de Mazhino espera su turno con calma intercalando convocatorias del primer equipo con partidos al son que manda Luis Enrique. Su sombra no es alargada porque no juega en primera, pero este tío es dinamita pura. El futuro del club pasa por su clase pero debe esperar.



Mientras no estaría mal que viésemos a Borja Valero o a Silva con la batuta, porque al niño parece que cada vez hay menos ganas de esperarle.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Sufrimiento 87'




Que no engañe el titulo, no es la generación en la que nos encontramos varios genios criados en la Masía o los pinos, sino el minuto con los 4 segundos más agónicos de lo que llevamos de temporada. Los que transcurrieron desde la infantil perdida de balón de Adriano, hasta la recuperación prodigiosa de Mascherano. La eliminatoria contra el Arsenal fue un bálsamo culé en el que la única variable fue el tiempo.

Los artistas de siempre embelesaron con SU juego mientras que los jugadores del Arsenal, mermados por la baja forma de Cesc, Van Persie y la ausente figura del siempre importante Song, no pudieron mas que intentar evitar el vendaval de ocasiones. Al filo del descanso otra obra maestra de Messi, cuyo repertorio es inagotable, abrió la lata.

Tras romper la barrera del primer gol, y mientras todos esperábamos que llegasen los siguientes, se encontró el Barcelona con su peor enemigo, él mismo. El autogol de Busquets no parecía variar el guión, pero si la urgencia. Van Persie facilitó las cosas con una infantil acción que, sumado a las provocaciones de la primera mitad, le costó la rigurosa roja (Busaca le cogió la matricula y no le perdono ni media). La victoria y el pase se sirvieron entonces en bandeja al mejor equipo del mundo que, olvidando tiempos peores de prisas e italianos embotellados, apuntillo con paciencia y tiqui taca al mermado cuadro inglés, que no pudo mas que esperar a que llegase la hora.

No podía terminar el partido sin un último sobresalto final, el que sirvió para encumbrar a los altares barcelonistas al jefecito, junto con Messi, Iniesta y Abidal, los mejores del partido. Jugador sin recambio en el mundo entero, acepto como nadie su suplencia en un Barcelona donde un hueco en el once se vende caro, pero su adaptación acabo hace poco; del perro de presa que ficharon en agosto en Sant Joan Despi han formado a un todocampista de lujo.



PD. La sombra de la noche cayó con fuerza sobre la figura de Cesc Fabregas, el llamado relevo de Xavi Hernández deambuló por el césped del estadi unos 75 minutos, no sin antes dejarnos una delicattessen convertida en excentricidad que se materializó en el primero de Messi. Los pitos tras su sustitución sonaron a aburrimiento, aburrimiento de no encontrar respuesta a la masiva petición de su fichaje por parte de jugadores, cuerpo técnico, directiva y publico. Otras sombras pesan sobre el, Borja Valero esta en el aire, y el hijo de Mazinho viene pisando fuerte.
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